viernes, 30 de diciembre de 2011
Capítulo 21
"¿Qué hago ahora?", se dijo. Decidió ir mirando puerta tras puerta; quién sabe si podía encontrar algo interesante en alguna de ellas. Así que comenzó por la primera que tenía a su izquierda, no sin antes contar cuántas había en total, para no perderse: cinco a la izquierda y cuatro a la derecha. Pudo abrirla sin problemas, aunque se dio cuenta de que no iba a servirle de mucho entrar en aquella habitación, ya que era pequeña y estaba completamente vacía. O eso le pareció al principio, debido a la oscuridad que allí reinaba. Cuando iba a darse la vuelta para probar con la siguiente, consiguió atisbar un pequeño cofre en una esquina. Intentó abrirlo, pero no podía; estaba cerrado con llave. En vez de eso, un espíritu apareció. "No, otra vez no... A ver si al menos puede ayudarme..."
- Hola -susurró Dani; no quiso hablar alto por miedo a que lo pudieran escuchar. Sin embargo, no hubo respuesta-. Hooolaaaa.
- ¿Eh? ¿Puedes verme?
- Sí, por suerte o por desgracia... -Dani ya estaba un poco harto de todo esto. Siempre era lo mismo, una y otra vez... No sabía si lo que poseía era un don o una carga-. ¿Por qué has aparecido si no sabías que te vería?
- Cada vez que alguien intenta abrir este cofre, siento una poderosa llamada que me atrae hacia aquí, y no puedo ignorarla. El cofre perteneció a mi familia durante mucho tiempo, pero yo fui el último que quedó con vida, y ya ves, ahora ni eso. Sin embargo, nunca he conseguido nada viniendo aquí. Me gustaría no sentir esa imperiosa necesidad de venir cada vez que lo tocan, pero es demasiado fuerte.
- ¿Qué hay dentro?
- Nunca lo supe. Nuestra misión era mantenerlo cerrado por siempre, a pesar de que conocíamos el paradero de la llave que puede abrirlo.
- ¿Y tuvisteis fuerza de voluntad suficiente como para no abrirlo?
- Yo, sí; mis padres fueron más curiosos, y cuando lo consiguieron abrir, murieron en el acto. Yo era pequeño y ese día no estaba con ellos, por eso no me pasó nada. Imagino que el cofre me llama porque lo supe vigilar bien, aunque creo que lo hice más por miedo a lo ocurrido que por otra cosa.
- ¿Qué ocurriría si me lo llevo?
- No lo sé... Puedes intentarlo, si quieres. La única condición es que mientras lo tengas contigo, tengo que seguirte. Lo siento, pero me atrae con demasiada fuerza.
- ¿Y si intento llamar a tus padres?
- Ellos no están ya aquí. No todos los espíritus de los que murieron continúan vagando por este mundo.
- Bueno, ya que voy a tenerte conmigo durante un tiempo, al menos dime tu nombre.
- Me llamo Sergio.
- Encantado, yo soy Dani.
Ambos salieron de la misteriosa habitación, que ahora sí estaba vacía, y Daniel cerró la puerta. Intentó entrar por la primera de su derecha, pero estaba cerrada con llave, así que probó con la segunda que tenía a la izquierda. Pudo abrirla sin problemas.
- ¿Cuánto hace que nadie te invoca?
- Ni siquiera lo recuerdo. Varios años, probablemente. Además, por raro que parezca, la última vez no fue aquí, así que no conozco nada de este lugar.
- ¿Cómo puede ser eso? Si cada vez que alguien toca el cofre has de aparecer, tuviste que ver cómo lo transportaban, ¿no?
- Hay espíritus que pueden trasladar objetos. No son muchos, pero si alguno de ellos toca mi cofre, no siento esa llamada. Once es uno de ellos. No me preguntes la razón, porque no la sé.
- ¿Once? ¿Quién es? -ya era la segunda vez que Dani escuchaba ese extraño nombre... Tenía que ser alguien importante.
Sin embargo, Sergio no tuvo tiempo siquiera de responder. En ese preciso instante apareció un espíritu más grande que todos los que había visto, aún más que el que desprendía el aura morada. Y la suya era verdosa. Además, no podía decir con claridad si era un hombre o una mujer. Sergio se inclinó rápidamente, a modo de reverencia. Dani, sin saber muy bien por qué, también lo hizo, tímidamente.
- Gran Once -susurró Sergio, asustado. Dani estaba un poco confuso.
- ¡Cómo te atreves a pronunciar mi nombre ante uno que no es de los nuestros! -bramó Once, con una voz metálica, que tampoco desvelaba qué fue antaño-. Recibirás tu castigo correspondiente... -dijo mientras se iba acercando a él.
- Yo... no... lo siento... no sabía...
- ¡Calla ya! ¡Por supuesto que lo sabías! -entonces apareció un arma en la mano de Once, algo que Dani nunca había visto. No parecía consistente en absoluto, y tenía la forma de una espada sin mango, simplemente una hoja en forma de media luna. Con ella, Once atravesó el cuerpo de Sergio, y este se desvaneció entre lágrimas, que desapareciercon con él, al igual que el cofre, como si nunca hubiesen existido.
Dani estaba cada vez más asustado. Presentía que el próximo iba a ser él, aunque... ¿acaso sería capaz de matarlo una hoja hecha de la materia de los espíritus?
- Contigo todavía no puedo hacer nada. Por el momento -parecía que hubiera adivinado su pensamiento-. Este estúpido fantasma me ha arruinado mi plan... Pero no pasa nada. Siempre queda otra alternativa.
Dani no era capaz de articular palabra. Y aún menos cuando, después de que Once pronunciara unas palabras en un extraño idioma, el cadáver de Nadia apareció entre los dos. El joven intentó escapar corriendo, pero Once fue más rápido y cerró la puerta de la habitación.
- ¡Ja! Tú no podrás abrirla, pero tus queridos amigos sí. Entonces te encontrarán con el cuerpo de la chica... ¡Este plan dará resultado, sí! -y se fue igual que había venido.
Al momento apareció otro espíritu, y cuál fue su sorpresa al ver a quien menos esperaba encontrarse.
- ¡Nadia!
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Capítulo 20
Por su parte Dani también sufrió las consecuencias y cayó irremediablemente, perdiendo además el contacto que había logrado crear con los espíritus. Tan solo uno de ellos se quedó allí, parado, completamente visible a sus ojos; tan nítido que ni parecía uno de ellos. Desprendía un aura morada pálida, no era azul como la de los demás espectros con los que había tratado hasta entonces. De repente, el espíritu dio un paso adelante que, ante la sorpresa de Dani, resonó al crujir los tablones de madera que tenía debajo, más como si alguien los apretara y retorciese a como si alguien pisara sobre ellos. Dani, asustado pero decidido, miró fijamente a donde se hallarían sus ojos en su forma física, en ese momento se preguntó si realmente los espíritus veían por esos ojos o era solo una manifestación de sus cuerpos que los sostenían, y se hizo el silencio.
Mientras tanto todos los presentes en la mesa empezaron a especular la causa del seísmo, e incluso sospecharon de Dani, por lo que Pedro inistió en que era una suposición demasiado precipitada, al fin y al cabo Dani y él habían entablado confianza hace poco, pero aquello era algo de lo que sabía que no podía hablar aún, de lo contrario sería silenciado junto con Dani y no podría actuar. Debía ser cauto si no quería estar encerrado también y no poder ayudar a Dani, así que tras el comentario todos le miraron raro, pero pronto empezaron a discutir, hecho que Pedro aprovechó para escabullirse entre la confusión e ir a ver al invitado favorito de la noche que continuaba encerrado en aquella habitación.
Mientras, el espectro de gran constitución que se había aparecido delante de Dani comenzó a hablar:
- Buenas, me llamo Fernando, o al menos me llamaba, creo recordar..., tengo otro nombre, un número, pero también lo he olvidado... No sé mucho acerca de mí, ciertamente solo recuerdo que ninguno de los visitantes que tenemos hospedados en este albergue me hace caso, es como si nadie pudiese verme. Tú estabas pidiendo ayuda, y me has mirado, pensé que no me verías pero me has mirado, entonces he querido ayudarte ya que nadie más lo hacía, espero que no sea esa la única razon por la que hablas conmigo, dime, ¿cuál es tu nombre?
- Me... -dudó Dani, asustado aún por la fuerte presencia de aquel individuo- me llamo Daniel, puedes llamarme Dani si quieres.
- Encantado, yo soy Fernando, creo..., bueno puedes llamarme 7, también me llaman así.
- Pero lo de Fernando ya me lo habías dicho, y el número no lo recordabas...
- ¿Quién es Fernando?, 7 es algo más que un número, es mi identificación y posición en este trabajo, es para lo que existo, y también para... Bueno, sé que había más pero no consigo recordarlo..., solo sé que hay algo que no debe olvidárseme y es...
Fernando miró hacia fuera y Dani pudo comprobar que había un muñequito de papel en la ventana de color rojo, era un gato hecho con técnicas de origami, la lluvia lo empapaba y el gato se deformaba por culpa de ello.
- Lo que no debo olvidar es que vosotros no sois buenas personas, y que no os importo nada, por eso tengo que provocar temblores enfadándome para asustaros.
Dani se extraño aún más si cabía.
- Si has sido tú el de los temblores he de decirte que a mí desde luego me has asustado, pero no entiendo por qué dices que son malas personas, solo es que no pueden verte, yo sí.
- No me lo creo, Once dice que lo son, ella nunca me miente.
- ¡Once!... -exclamó Dani-. No importa, yo sí te veo, en cualquier caso ¿por qué no deberías importarme? Tú eres el único de todos esos amigos tuyos que ha respondido a mi llamada de auxilio.
- En ese caso, te ayudaré, pero... Oh no, había olvidado que se me iba a olvidar seguramente. Tengo un poco de mala memoria sabes, Once sabe cómo hacerme recordar cosas, no me acuerdo de cómo, pero ese gatito de ahí fuera me ha hecho recordarlo no sé por qué, aun así mucho gusto en concoerte... Daniel, ¿puedo llamarte Dani?
- Pero si te he dicho que sí, ten, apunta mi nombre en un papel.
- No puedo, tengo la capacidad de leer aún mas atrofiada que la de recordar, solo sé pronunciar palabras.
- Está bien, mucho gusto en conocerte...
Tras desvanecerse, Pedro llegó a la habitación, y ambos se pusieron al corriente de lo que pasaba, debían hacer algo pronto, los chicos irían a por Dani así que nadie podría hacer ya nada si eso ocurría. Pedro tomó una dificil decisión, liberó a Dani, y tras un apretón de manos se volvió a escabullir mientras Dani salía por la puera trasera.
Ambos tenian la misma idea en mente, aprender papiroflexia, no era un gran pasatiempo pero era necesario para hacer una figura de origami. Sin embargo, la trayectoria de Pedro se vio cortada por sus amigos, y cambió completamente de actitud.
- Chicoss, chicos... Dani, Dani se ha escapado, parece que ese temblor debió abrir la puerta. Estaba algo desencajada, así que he ido a arreglarla y él ya no estaba.
Todos, extrañados, decidieron urdir un plan para encontrarle. Por primera vez romperían el grupo, para ir más allá del albergue...
lunes, 12 de diciembre de 2011
Capítulo 19
Cuando por fin los rayos del sol bañaron tenuemente la habitación, Dani se sentía exhausto, ahora comprendía algo mejor lo que ocurría a su alrededor y la verdad le aterraba. Aquellas almas estaban atrapadas, aprisionadas sin escapatoria en este terreno baldío de descanso e inundado de dolor que es para los espíritus la tierra. Pero, ¿por qué? Necesitaba encontrar la razón a tanto dolor, pero no sabía por dónde empezar.
Una nueva idea se abrió camino en su mente: hasta ahora, eran los espíritus los que iniciaban las conversaciones con él; era el momento de probar a ver si funcionaba a la inversa. Comenzó a hablar en voz alta y al rato por fin empezó a oírlos. Nunca había visto tantos a la vez, podría haber unos veinte, y por su apariencia debían de pertenecer a épocas muy dispares. Sin esperar a que aparecieran más, comenzó a contarles lo que le ocurría y vio como poco a poco sus incorpóreos rostros reflejaban preocupación e interés.
Mientras tanto, Pedro y el resto mantenían una acalorada conversación cuando un fuerte golpe sacudió el edificio...
domingo, 11 de diciembre de 2011
Capitulo 18
—Dani, estoy aquí en tu sueño por alguna razón, porque algo habrás hecho o porque no sabes qué hacer para resolver algún problema con tus amigos.
Sin embargo, en esta ocasión pudo atravesar la barrera de tiempo de su propio sueño, quizás por haber soñado ya demasiadas veces con lo mismo y que la indiferencia no le despertase o quizás por su desesperado interés en saber más acerca de la situación que le rodeaba, recordaba la habitación en la que estaba encerrado, y también que se trataba de un sueño, pero no podia despertar aún.
—Este lugar es uno de los lugares que te corroe, este lugar puede sacar lo peor de ti y lo peor de todos, ya que tus amigos parecen haber cambiado. Mantente firme, mantente fuerte, no cambies y no dejes que este lugar te atrape. Eres libre de marchar de este sitio cuando tengas la oportunidad, pero aún tienes un problema que atender con tus amigos. No puedes irte, como siempre te enseñé, jamás solventarás un problema si lo eludes y sales corriendo, solo sé fuerte, solo no cambies.
Durante el discurso de la voz que tenia similitudes inequívocas con la de su madre se pudo ver con claridad una luz que emergía de la puerta. Dani se disponia a tocarla con el dedo índice, cuando...
—Dani, Dani, ¿estás despierto? —se escuchó junto con los golpes de Pedro, que llamaba a la puerta de la habitación donde se encontraba Dani.
Pedro desaseguró la puerta y entró. Dani le recibió desconfiado; Pedro notó su desconfianza y le explicó que todo había sido una artimaña pero que, tras ver a Nadia antes del mensaje, estaría dispuesto a escucharle.
—Pedro, antes de que oigas lo que tengo que decirte creo que lo mejor sería que escuchases este consejo, pase lo que pase en este lugar lo mejor es que no cambies, este sitio puede sacar lo peor de ti.
—¿Cómo lo sabes?
—Desde hace un tiempo tengo sueños en los que, además de intervenciones de espíritus que a menudo puedo ver, me habla mi madre, estas son palabras textuales suyas de esta noche, siempre ha acertado con sus palabras.
—No sé qué decirte Dani, no sé de qué fiarme ahora mismo, ni tú ni los demás parecéis tener la respuesta a lo que ocurre, y todos decís tenerla, todos creen que tú has secuestrado el cuerpo de Nadia, y por tanto te asocian con su muerte.
Dani explicó todo detalladamente, desde lo del acantilado hasta su última visión fantasmal en esa misma habitación, y Pedro, absorto, optó por dar por válida su interpretación de los hechos.
—Escucha, yo no quiero irme de aquí sin que todo vuelva a ser como antes, e intuyo que tú tampoco Dani, así que lleguemos al fondo de esto, antes de que todos desconfiemos de todos en este albergue, menudas vacaciones nos estamos tomando, ¿eh?
Ambos optaron por salir de la habitación, pero Dani sabía que de encontrarla vacía el resto pensaría mal de Pedro, así que optó por quedarse ahí hasta que Pedro encontrase una prueba que pudiese quitarle la culpa. Esa noche, Pedro dijo a los demás que Dani no había pronunciado muchas palabras, pero que se mostraba dócil y no había salido de la habitación, ante lo que los demás no dieron relevancia de que en el mensaje se describía claramente que un segundo involucrado arrastró hacia lo desconocido el cuerpo de Nadia. Entre recelo y curiosidad, miraban todos a Pedro en una velada que se desarrolló silenciosa para el resto de la noche.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Capítulo 17
- Pero, ¿por qué razón dices eso?, todo esto es solo un albergue.
- ¡Este lugar y sus alrededores forman parte de algo mayor de lo que tú crees o puedas creer que es! -entonó mientras se desvanecía atormentada turbando el ambiente. De repente, un frío yermo acompañado del silencio más sepulcral que jamás Dani habia presenciado envolvió la sala, cuando ese silencio, fue mancillado por una voz seca y áspera que, al escucharse tras Dani, le dejó los pelos de punta, sintió tal susurro como si alguien le hubiera hablado al oído e incluso pudo notar cómo el vaho desenfriaba su oreja tan gélida como el ambiente.
- Yo también los veía.
Tras desvanecerse el espiritu, éste reapareció en la vieja cabaña cerca de donde Nadia cayó cuando Dani fue a presentarle a su nueva amiga, días atrás, cuando todo era normal, allí todo oscurece y no deja ver más que pequeñas luces blancas alrededor, entonces, alguien hace acto de presencia:
- Debería castigarte por lo que has hecho, debería hacerlo y quiero hacerlo, no mantengas tus esperanzas de irte también hacia lo que llamáis la luz, ese chaval no se entrometerá más en donde no le llaman, ¿acaso vas a alejarte de mí sin cumplir con tu obligación antes? Por no hablar de que casi mencionas lo que ocurre aqui, no voy a permitir que ese chico se entrometa por más tiempo y que mancille con su presencia nuestro descanso. Olvídate, tú y todos los demás, de ir hacia la luz, si quisierais ya lo habríais hecho; si pudierais, también, pero aún tenemos que acabar lo que empezamos, ¿o es que olvidas lo que pasó aquí?, ¿no quieres acaso terminar con lo que te ata aún a este mundo? El rencor, la ira, la tristeza...
- No, gran Once, no debería ser así, no he pensado en eso siquiera, era solo...
- A callar, creo que ya no queda mucho para que no nos moleste más, al fin y al cabo sus amigos no nacieron para ver, no podrán verle como tampoco nos ven si él muere. Ellos desconfían de él, pero no lo suficiente como para hacerle daño. Nadia debe peligrar por su culpa, eso les decidirá a ser más duros con el chico, y nos dará ventaja, pero quiero conseguir que ese chaval también actúe contra ellos, cuando todo esto acabe no debe quedar nadie vivo.
Posteriormente a la disputa, el fantasma que se hacia llamar Once, se dejó caer en torno al cuerpo tendido de Nadia, y caminó con él lejos de donde alcanzaba la vista.
Entonces Pedro, que en ese momento estaba asomado un poco a la puerta, vio levantarse a Nadia y optó por callar creyendo estar teniendo algún tipo de alucinación.
- ¿Qué ocurre? -preguntó a gritos Pedro mientras corría hacia ellos, ya estaba en el cuarto de baño cuando tras ver discutiendo y murmurando al grupo en torno al espejo pudo comprobar hororizado un mensaje que habia sido escrito sobre el vaho que lo empañaba:
"Sé que estáis esperando a que confiese cualquier acto contra vosotros o Nadia estos pasados días, pero creo que he llegado a mi limite, si no queréis morir como ella, tenéis que soltarme, alguien se ha ocupado ya de llevarse ya su cadaver por mí, podéis comprobarlo si queréis, no estáis solos aquí, ¿negociamos?"
- Esperad chicos, he visto a Nadia, ella se ha levantado por su cuenta, y se ha ido, no pude hacer nada porque estaba paralizado por el miedo, creí que era una alucinación pero eso explicaría...
- ¿Seguro que no eres tú el que se la ha llevado?, ya nos has ayudado a tomar su confianza antes, parece que no sabes aún de qué parte estás. ¿Seguro que hiciste lo que tenías que hacer? Nadie más puede haberse llevado el cadáver.
- No sé de qué me hablas, en serio.
- Esta clase de mensajes son los que llevamos siguiendo desde que aparecen en el espejo, y hasta ahora siempre han dado en el clavo, está claro que o Dani está loco, o tiene doble personalidad, estos mensajes amenazadores nos han dicho siempre dónde se encontraban Nadia y Dani antes, mantuvimos por esa misma razón en secreto su existencia para Dani, pero quizás debíamos haberlo hecho también para ti.
- Chicos -contestó uno de los presentes-, ¿es que no os dais cuenta de que todo esto nos está fragmentando aún más?
- Pedro seguramente esté cansado y habrá imaginado algo como lo que cuenta.
- Tienes razón, será mejor que Pedro descanse y que hablemos cuanto antes con Dani, pero necesitamos alguien de confianza para tratar con él, asi que cuando te encuentres dispuesto nos avsias y hablas con él.
Pedro sabía lo que había visto, así que en cuanto todos se acostaron esa noche, decidió hacer una visita a Dani y preguntarle algo de su interés más personal, no creía que Dani se inventara todo lo que decía, no tras ver lo que vio.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Capítulo 16
Tras unos duros minutos de reflexión Dani empezó a arrastrar las manos por las paredes para ver si encontraba algún interruptor que iluminase la lúgubre habitación. Justo cuando lo encontró, con toda su esperanza lo encendió, pero no funcionaba. Pronto escuchó unos pasos detrás de la puerta, así que se estiró de nuevo en la cama y se hizo el dormido.
Entró Pedro y dejó un plato de comida en el suelo, un vaso de agua y se fue. La verdad es que el olor a comida, le hizo despertar a Dani el apetito así que se acerco al plato. Pero... Por un momento pensó que la comida podría contener Deoxtrinina, pero el hambre era aún mayor, así que le dio un bocado y... Y entonces escuchó la voz.
- ¿Quién eres? -preguntó un espectro, como el de la chica del albergue.
- Oh Dios, en serio, estoy loco -se dijo Dani a sí mismo.
- ¿En serio me puedes ver? ¡¿ME ESTÁS ESCUCHANDO?! -gritó el fantasma.
- Digamos que tengo un sexto sentido... -explicó Dani.
- Bueno, ahora ya no importa. Todo el que acaba en este sótano corre el mismo destino -dijo el fantasma.
- ¿El mismo destino? - preguntó Dani.
- Sí, este sótano era un antiguo...
sábado, 26 de noviembre de 2011
Capítulo 15
Pedro no daba crédito a sus ojos, y en ese momento entraron Manu y Rosa corriendo.
- Hemos oído voc... ¡NADIA! -gritó Rosa horrorizada llevándose las manos a la boca; Manu se quedó como paralizado. Pero Nadia miraba sólo a Dani.
- Te engañan -consiguió articular mientras sangraba profusamente.
- ¿Qué?
- Dani... -jadeó Nadia- No los creas, todos ellos fingen... Tus amigos... El medicamento... Me he tomado tu medicamento...
- ¡Nadia qué demonios te pasa! -bramó Pedro adelantándose.
Sin embargo, Nadia no pudo decir nada más. Cayó de rodillas con un golpe sordo, y se derrumbó sobre los brazos de Pedro, que se había lanzado a por ella. Ya ni podía respirar. Unas lágrimas brotaban de sus ojos mientras hacía tremendos esfuerzos por aspirar algo de aire.
Unos segundos más tarde, Nadia había dejado de moverse. El silencio reinaba en la cabaña. Rosa acudió lentamente y sin poder creérselo al lugar donde Pedro estaba agachado junto a la muchacha; Manu seguía sin moverse, paralizado por la emoción.
- Muerta... -susurró Manu como ido.
Rosa y Gabriel sollozaban en silencio y Dani se sentía rarísimo. ¿Era un sueño? Una pesadilla, sin duda. ¿Nadia muerta? Esas cosas sólo pasan en las pesadillas. ¿Y eso de que le engañan? ¿El medicamento?
- ¿Es un sueño? -eso fue todo lo que le salió a Dani de su boca. Los otros le miraron, con los ojos anegados en lágrimas.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Capítulo 14
martes, 1 de noviembre de 2011
Capítulo 13
-Estoy aquí por alguna razón.
Tras exalar su último suspiro ahogado, sus pupilas ascendieron simultáneamente ocultándose tras sus párpados aún cerrándose, dejando ver el blanquecino color del resto de sus ojos, los cuales se cerraron lentamente mientras su torso se deserguía hacia el colchón de aquella cama dejándole tumbado con las piernas fuera de la misma.
Ahora Dani despierta tras lo que a su parecer es una larga siesta tendido en la misma cama de donde calló su consciencia antes, habia algo extraño en el ambiente y la atmósfera parecía cargada, así pues la habitación se hallaba teñida de un color naranja muy llamativo que turbaba aun más el ambiente, las paredes parecían brillar y emitir una luz similar a la de una llama que las consumiese, suciedad y algunos objetos pequeños flotaban a su alrrededor así como su propia maleta, ahora deshecha, que levitaba casi colindante al techo.
-Esta..., ¡esta es mi habitación!, ¿pero qué ha pasado aquí, eres tú Andrea? Si eres tú, por favor sácame de esta pesadilla, ahora he de irme, no sé en que modo puedo ayudarte, ni siquiera sé mucho de ti, déjame ir.
A posteriori de un enorme pasillo, que parecía ocupar lo que antes era el comedor, con todas las sillas y mesas ardierndo y flotando cerca del techo, cuan lo hacía la maleta de Dani, pudo divisar una sombra esfumándose tras la puerta que conducía al exterior, la siguió, y cuando estaba a punto de alcanzarla, la puerta se cerró, pero un sollozo distante llamó la atención de Dani:
- Lo siento, lo siento hijos, pero vais a ..., y no puedo salvaros ... soy despreciable, lo siento niños, mamá no quiere veros arder, mamá es demasiado cobarde para quedarse a morir con vosotros, perdonadme.
-De pronto otras voces se escucharon:
-¡Señora!, ¡señora!, tenemos que irnos, ese tío ha desperdigado gasolina por los alrededores también, si una chispa la alcanza volaremos por los aires, debemos irnos, ya se han ocupado de poner a salvo a su marido, ya no podemos hacer nada más.
Dani cruzo la puerta decidido a insistir por la vida de los hijos de esa mujer, pero entonces, ya no estaban allí no los hombres ni la mujer, al girar la vista pudo comprobar que una cabaña en ruinas se alzaba sobre su figura, el fuego parecía haber pasado, mientras, pudo comprobar que al fondo del pasillo donde estaba su habitacíon se encontraba Andrea, así que corrió hacia ella tanto como la pesada atmosfera le permitía.
Lentamente caían cada uno de sus ralentizados pasos, que lo acercaban a su meta, el eco de su propia voz le aturdía de fondo, similar a una voz interna en su mente, así como voces familiares que a cada métro que avanzaba se hacían de sentir más aún, mientras tanto, un blanco cegador le arrebataba la visión frontal de la escena, desde fuera hacia dentro, como el marco circular de un cuadro abstracto, hasta que...
-¡Andrea, por favor sacame de aquí!
Mientras coría la chica, con un bebé en brazos, en esta ocasión respondió:
-Perdóname mamá, soy demasiado cobarde, como para vivir sola, sola con este recuerdo.
-De pronto y tras oír aquellas palabras entre tan incierta visibilidad blanquecina, Dani despertó del sueño entre sudores, comprendiendo que la luz que le cegaba no era sino el sol que a través de sus párpados revelaba posarse sobre su rostro.
Se encontró rodeado de todos sus amigos, algunos con cara de entusiasmo, otros con cara de preocupación y otros simplemente indiferentes ante la situación, entre preguntas típicas como un -¿Qué ha pasado?, -o: -¿Por qué estás tan pálido?, -o quizás alguna afirmación del tipo:- Está loco.
jueves, 27 de octubre de 2011
Capítulo 12
-Dios, Pedro, ella era la única que podía ayudarme, y ahora ¿cómo le explicaremos esto a los demás, cómo ha pasado esto?
Dani se comía por dentro tantas preguntas que no podía responder ni tenían explicación como muchas otras cosas que le habían sucedido en este tiempo.
Pedro le contestó:
Estuvieron hablando durante un buen rato, cuando se dieron cuenta era la hora de subir a comer.
Cuando llegaron al albergue y se reunieron todos a comer, todo estaba en silencio, nadie decía nada, lo único que se escuchaba era el sonido de los tenedores y cuchillos raspandoen el plato. Cuando terminaron todos de comer se fueron al salón y cada uno iba su bola, así que Dani le hizo una seña a Pedro como diciéndole que le siguiera, cuando Dani se levantó todos lo miraban, cada movimiento, cada paso, e hicieron igual con Pedro. Salieron de salón y se dirigieron a la habitación de Dani. Al llegar se sentó en la cama cabizbajo y Pedro se sentó a su lado y le cogió, a Dani simplemente le bastó eso para sentirse menos solo y culpable, toda la claridad, alegría que le proporcionó el consejo de su madre, se había desvanecido, su valor se convirtió en cobardía, prefiriendo no volver a hablar del tema, no quería saber nada de Nadia ni nadie. Dani miró a Pedro agradeciendo su apoyo, se levantó y empezó a empaquetar su ropa, estaba decidido a irse, Pedro intentaba detenerle pero Dani ni lo escuchaba, así que después de un rato intentando que recapacitara, se fue diciendo que pensara bien lo que iba a hacer, cuando de repente apareció Andrea.
Dani, ¿a dónde vas? ¿No me vas a ayudar? -Andrea le preguntó con voz triste, cuando Dani escuchó esa voz paró de meter cosas en la maleta y allí la vio, sentada en su cama, él le contestó:
- No tengo nada que hacer aquí, estas vacaciones solo han sido problemáticas y extrañas quiero salir de este lugar, todo esto tiene que ser un sueño, lo siento por no poder ayudarte más.
- Si esto te está pasando es por algo, no puedes huir, por favor ayúdame, eres el único que puede, por favor no te vayas... -Dani se sentó en la cama y se agarró el pelo, estaba frustrado. No sabía qué hacer, la habitación permaneció en silencio y de repente él contestó...
domingo, 9 de octubre de 2011
Capítulo 11
Dani comenzó a relatar todo lo acontecido mientras Nadia iba poniendo cada vez peor cara. Llegado casi al final de la explicación Nadia salió de la habitación aunque nadie se lo impidió ya que estaban demasiado absortos escuchando a Dani. Al acabar, Toni se levantó:
- ¿Crees que estamos todos locos? Esa historia que nos has contado, esa patraña, no puede ser cierta. Me niego.
- Es la verdad, nada más. Os lo he contado porque creo que debéis saberlo y porque confío en vosotros.
- Esto es de locos.
Tras esto, Toni se fue tras pegar un portazo, el resto se quedó mirando a Dani sin saber muy bien que decir. Poco a poco se fueron marchando hasta que solo se quedó Pedro.
- Yo te creo, creo que lo que dices es verdad.
- ¿De verdad? Bueno, al menos eres el único que no me toma por loco.
- Estoy seguro de que los demás te creerían si pudieras darles alguna prueba o enseñárselo o algo... ¿Puedes hacer algo de eso?
- Puff, no sé....Nadia, quizás a ella la crean, aunque no estoy seguro de que quiera colaborar.
-Ha estado actuando muy raro, al igual que tú... Esta situación no me gusta nada.
-Lo primero que vamos a hacer es buscar a Nadia.
Salieron a toda prisa y se dirigieron a la playa, no se pararon cuando pasaron donde estaban sentados los otros, ya habría tiempo para resolver aquello. Ahora lo que les urgía era encontrar a Nadia, porque a Daniel algo le decía que en aquel momento nada bueno podría estar haciendo y un mal presentimiento le hostigaba a darse prisa.
Tras correr durante casi media hora que se les hizo eterna la vieron agachada junto a las rocas y haciendo algo en el suelo. Pero cuando llegaron se dieron cuenta de que era demasiado tarde ya que Nadia acababa de...
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Capítulo 10
domingo, 21 de agosto de 2011
Capítulo 9
Un nuevo día deja atrás una calurosa noche, el sol se asoma por el horizonte del mar, reflejando en él una multitud de colores de un cálido tono veraniego. El cielo está azul, pero en la vida de Dani está arrasando una tormenta de cielo anegado y gris.
"¿Donde estoy?", pensó Dani.
Estaba en su cama del albergue, pero todo era diferente. Detrás de las ventanas no había un paisaje, una blanca e impoluta claridad sin ningún tipo de detalle arrasaba en el exterior.
- ¿Hola, hay alguien ahí? -gritó.
Salió a las afueras del albergue, a sus jardines que ya no existían, que se habían esfumado por arte de magia siendo sustituidos por la nada. Dani miró hacia arriba. El cielo estaba plagado de nubes que formaban perfectas formas surreales, parecía todo un cuadro de Salvador Dalí. No había nada en el horizonte. Nada... ¡Sí, había algo! era una puerta, una puerta familiar. La de su casa. Sumergido en sus pensamientos, se dio cuenta de que estaba ahí, dentro de él, de su mente, de sus sueños, de su vida, en ese lugar, idílico y perfecto, ¿estaba muerto?, ¿o simplemente estaba haciendo una travesía hacia el inframundo, ese lugar que sirve como trance para aquellos que están entre las dos dimensiones, entre la luz y la oscuridad, entre la claridad y la penumbra, en la, deseada, vida, o, en su defecto, en la temida, odiada, respetada pero evitada, muerte?
Lamentablemente esas pastillas para el dolor de cabeza habían yacido en su arroz, lo que significaba su ingesta y por lo tanto su potencial efecto para el cuerpo humano, en abundancia, de sobredosis, podían decidir si Dani, Daniel para su madre, seguiría en el mundo de los cuerdos.
Cogió aire y cruzó la puerta, azul y vieja. Pero entonces, se dio cuenta del error que cometió.
sábado, 13 de agosto de 2011
Capítulo 8
- ¿Qué? ¿Y lo del acantilado tampoco? ¡Supongo que estás de broma!
- Bueno... estoy segura de que si les decimos lo de mi padre se lo van a creer.
Seguían volviendo hacia la casa y Dani se sentía angustiado. Estaba seguro de que se iban a hartar a preguntas y ellos no tenían respuestas que darles. Cuando entraron estaba ya preparada la comida y casi todo el mundo estaba ya en la mesa.
Para sorpresa de Dani, nadie hizo ni una sola pregunta acerca de ese tema. "No puede ser", pensó. También notó algo. Sus compañeros parecían raros, casi como si estuvieran actuando en una película. Hablaban de cosas fútiles, de la playa, de la partida de cartas... Pero ni pío sobre Nadia y su misterioso accidente.
Pedro había servido ya el arroz en todos los platos y Dani, extrañado, se sentó a la mesa.
- Emmm... Ahí va Manu. Es que le gusta estar al lado de la ventana...
- Ah, no lo sabía.
Cuando fue a sentarse en la silla de la izquierda, Pedro le dijo:
- Ésta es la tuya, Dani -murmuró, señalando el plato de la derecha.
- Vaya, no sabía que teníamos cada uno nuestro terrenito -bromeó Dani sonriendo. Sin embargo, de reojo vio que sus amigos se dirigían algunas miradas tensas. Definitivamente ahí pasaba algo raro.- ¿Qué pasa?
- Nada, nada -se apresuró a contestar Pedro, sonriendo. Aunque era una sonrisa muy forzada. Más bien parecía una mueca.
Dani se sentó en el sitio indicado pensando que todo era muy extraño. Durante la comida casi nadie habló mucho. Por supuesto, no hubo ni una pregunta acerca de Nadia, y a Dani le parecía que sus compañeros le mandaban miradas raras, como si temieran que se fuera a levantar de pronto y cometer alguna locura. Cuando acabó con su arroz, se levantó y les dijo que se iba un rato a la habitación. Se sentía como observado. Antes pasó por la cocina para llevar el plato y al dejarlo, se fijó en una cajita de color blanco y morado. Era de medicamentos.
- ¿A quién le duele la cabeza? -bromeó en voz alta.
- ¿Qué?
- Deoxtri... ni... Deoxtrinina -leyó Dani en voz alta.
De pronto apareció Pedro, que había venido corriendo a la cocina, y le cogió el medicamento con un gesto brusco.
- Nada, es mío, es para... -ni siquiera acabó la frase. Se dirigió de nuevo al comedor, con la nuca colorada. "¿Para qué será ese medicamento?", pensó Dani.
sábado, 30 de julio de 2011
Capítulo 7
lunes, 25 de julio de 2011
Capítulo 6
- ¿Sabes, Andrea?, paseando me encontré a otro espíritu; era un niño pequeño, se ahogó hace tiempo y no sé cómo lo hice pero se fue, supongo que a un lugar mejor, en ese momento me sentí como aliviado... Creo que esa es mi misión, el por qué os veo, el porqué de este "sexto sentido", es para quitaros vuestra carga y que podaís iros en paz, sin preocuparos de nada.
Andrea, mientras él le contaba lo que le había ocurrido, escuchaba atenta. Cuando terminó de hablar le contestó:
- Mira, no sé si esa es tu misión o no, porque realmente eres la primera persona con la que hablo después del incidente y lo único que me tranquilizaría para poder irme es comprobar que la persona que me mató y que se llevó a mi hermano está en la cárcel, o que pague por lo que hizo, y que mi hermano esté bien...
En ese momento la habitación se inundó de sentimientos, eran de todo tipo, Dani los sentía todos, se sentía confuso por todo lo ocurrido y lo único que quería era dormir, el problema es que no podía sacarse de la cabeza a Nadia, tenía que ir para ver si veía su espíritu, pero no podía salir tan tarde, por lo que se acostó y cerró los ojos.
Pasó la noche y los leves rayos de sol traspasaban los cristales, llegando a la cara de Dani. Abrió los ojos y se salió al balcón para mirar el paisaje cuando llamaron a su puerta...
lunes, 18 de julio de 2011
Capítulo 5
domingo, 17 de julio de 2011
Capítulo 4
sábado, 9 de julio de 2011
Capítulo 3
—Ahhhhhh -gritó Nadia.
—Eso te pasa por ser tan desconfiada, y ahora mismo volverás a la casa de Lucía y te disculparás.
—¡Déjame ya! Si es una broma, empieza a ser pesada. ¡Me he hecho daño en la pierna, no puedo andar!
—¿Que no puedes andar? Verás ahora como andas...
Dani la cogió del brazo hasta ponerla de pie y la empujó con fuerza hacia delante. Nadia tenía la pierna rota así que tal y como se levantó volvió a caer... Pero esa vez por el acantilado.
Dani no se creía el accidente que acababa de ocurrir. Nadia estaba agonizando entre las piedras del acantilado. Una afilada piedra le traspasaba la tráquea y le impedía hablar; pese a eso, estaba viva. ''Nadie puede saber esto, tengo que ocultarlo, ¡iré a la cárcel!"
Dani se despidió de Lucia, que no había presenciado el accidente, y se dirigió a la playa con sus amigos. Cuando Dani llegó a la playa, todos le miraron extrañados haciéndose la misma pregunta... ¿Dónde estaba Nadia?
—Hola chicos —exclamó Dani.
Todos notaban que estaba muy raro. Tenía una cara muy larga, triste y pálida.
—Emm... Esto... ¿Y Nadia? —preguntó un integrante del grupo de amigos.
—Ha recibido una llamada, su padre ha fallecido. Ha tenido que ir corriendo a la estación... Me ha dicho que no quiere recibir llamadas por parte de nadie, que ya os llamará ella.
Todos los chicos se llevaron un gran disgusto. Se dirigieron al albergue, ya eran las 7 de la tarde y tenían que prepararse para cenar.
Cae la noche...
Todos habían olvidado el tema de Nadia, estaban en la habitación jugando una partida de cartas. Nadie se acordaba ya del incidente que había tenido con la muerte de su padre que, en realidad, era su propia muerte.
De repente, cuando a Dani le tocaba robar carta, vio a alguien debajo de su cama. Corriendo, fue a mirar.
—¿Qué hace? —susurró Pedro, un integrante del grupo de amigos.
—Ni idea, está muy raro —dijo otra chica.
Dani se dio cuenta de lo que ocurría. ''Tengo un sexto sentido. Veo a los muertos.'' No podía creer lo que veía debajo de la cama...
martes, 5 de julio de 2011
Capítulo 2
—He conocido a una chica.
—¿Qué? —Nadia se preguntaba por qué habían ido tan lejos para decirle eso... Además, se sentía como vacía por dentro y no sabía exactamente por qué. Dani no le gustaba, de eso estaba casi segura (¿o quizá sí?), pero el hecho de que le contara eso la hacía sentir como si hubiera perdido un buen amigo.
—¿Ves esa cabaña ahí al fondo? Junto al acantilado. Vive ahí... Nos hemos estado viendo estas dos últimas noches... La conocí el primer día, cuando fui a dar una vuelta para descubrir el terreno, ¿recuerdas?
—Dani, esa cabaña tiene pinta de ser poco accesible... —murmuró Nadia entornando los ojos para ver a lo lejos— Además, no parece muy resistente, y mucho menos, habitable.
—Supuse que dirías algo así —Dani parecía de repente algo molesto. La miraba frunciendo el entrecejo—. Verás, ella vive con su madre, y no tienen mucho dinero, eso es todo lo que tienen.
—De acuerdo, sólo pensé que...
—Ven, te la presentaré. Estoy seguro de que te parecerá maja —dijo él con decisión.
—Oye, Dani, no sé si es buena idea, yo...
Pero el muchacho ya había echado a andar en dirección al acantilado, sin escuchar excusas. Nadia volvió una última vez la cabeza antes de echar a correr tras él.
Cuando estaban llegando, el terreno empezó a descender y Nadia confirmó sus sospechas acerca de la viabilidad del terreno.
—Dani, no sé si deberíamos ir por aquí. En serio, ¿por qué no volvemos con los otros?
—No digas tonterías; además, mira, ha venido a recibirnos —sonrió mirando unos metros más abajo.
Nadia miró en la misma dirección esperando ver al fin a la misteriosa muchacha pero no alcanzó a verla.
—¿Dónde? Es que no la v...
- Hola, Lucía.
Silencio. Nadia miró hacia donde él se fijaba y le dedicó una mirada de enojo.
—No me puedo creer que me hayas traído aquí para hacerme una broma ridícula.
Pero Dani no le escuchaba. Dirigía hacia el vacío una mirada perdida.
—Ésta es Nadia. Es la amiga de la que te hablé.
—Dani, estás empezando a asustarme. No tiene ninguna gracia, vámonos de aquí.
—Sólo estamos hablando. ¿De verdad vas a ser tan maleducada y vas a largarte? —le espetó Dani secamente.
Nadia se sentía verdaderamente acobardada ahora.
—Dani, ahí no hay nadie. Es más, voy a irme ahora mismo.
Dani la miró con severidad y le soltó:
—¡Pensé que tú la aceptarías! ¡Sólo porque es diferente decides dejarla de lado! ¡Por eso no quería contar nada a nadie!
Nadia ya tenía suficiente. Se dio la vuelta y empezó a correr a toda velocidad hacia la dirección opuesta, sin mirar atrás. El corazón le latía con mucha fuerza. ¿Qué dirían los otros? Todavía no podía creer lo que acababa de ver.