viernes, 30 de diciembre de 2011

Capítulo 21

Mientras tanto, Dani ya había conseguido salir del oscuro sótano. Este albergue en el que ahora se encontraba era muchísimo más grande de lo que él pensaba; la puerta trasera no daba al exterior, sino a un largo pasillo lleno de puertas a ambos lados. Sin embargo, ya no tenía tiempo para dar marcha atrás, porque sus amigos -si es que aún lo eran- lo buscarían pronto. Solamente Pedro y él conocían la existencia de esa puerta, por lo que a pesar de ser un lugar nuevo y extraño, por el momento era seguro. Confiaba en que Pedro no les revelara nada; de hecho, cada vez entablaba más confianza con él, y no sabía muy bien por qué. Quizá porque era el único que estaba dispuesto a escucharle y lo había ayudado a escapar.

"¿Qué hago ahora?", se dijo. Decidió ir mirando puerta tras puerta; quién sabe si podía encontrar algo interesante en alguna de ellas. Así que comenzó por la primera que tenía a su izquierda, no sin antes contar cuántas había en total, para no perderse: cinco a la izquierda y cuatro a la derecha. Pudo abrirla sin problemas, aunque se dio cuenta de que no iba a servirle de mucho entrar en aquella habitación, ya que era pequeña y estaba completamente vacía. O eso le pareció al principio, debido a la oscuridad que allí reinaba. Cuando iba a darse la vuelta para probar con la siguiente, consiguió atisbar un pequeño cofre en una esquina. Intentó abrirlo, pero no podía; estaba cerrado con llave. En vez de eso, un espíritu apareció. "No, otra vez no... A ver si al menos puede ayudarme..."

- Hola -susurró Dani; no quiso hablar alto por miedo a que lo pudieran escuchar. Sin embargo, no hubo respuesta-. Hooolaaaa.

- ¿Eh? ¿Puedes verme?

- Sí, por suerte o por desgracia... -Dani ya estaba un poco harto de todo esto. Siempre era lo mismo, una y otra vez... No sabía si lo que poseía era un don o una carga-. ¿Por qué has aparecido si no sabías que te vería?

- Cada vez que alguien intenta abrir este cofre, siento una poderosa llamada que me atrae hacia aquí, y no puedo ignorarla. El cofre perteneció a mi familia durante mucho tiempo, pero yo fui el último que quedó con vida, y ya ves, ahora ni eso. Sin embargo, nunca he conseguido nada viniendo aquí. Me gustaría no sentir esa imperiosa necesidad de venir cada vez que lo tocan, pero es demasiado fuerte.

- ¿Qué hay dentro?

- Nunca lo supe. Nuestra misión era mantenerlo cerrado por siempre, a pesar de que conocíamos el paradero de la llave que puede abrirlo.

- ¿Y tuvisteis fuerza de voluntad suficiente como para no abrirlo?

- Yo, sí; mis padres fueron más curiosos, y cuando lo consiguieron abrir, murieron en el acto. Yo era pequeño y ese día no estaba con ellos, por eso no me pasó nada. Imagino que el cofre me llama porque lo supe vigilar bien, aunque creo que lo hice más por miedo a lo ocurrido que por otra cosa.

- ¿Qué ocurriría si me lo llevo?

- No lo sé... Puedes intentarlo, si quieres. La única condición es que mientras lo tengas contigo, tengo que seguirte. Lo siento, pero me atrae con demasiada fuerza.

- ¿Y si intento llamar a tus padres?

- Ellos no están ya aquí. No todos los espíritus de los que murieron continúan vagando por este mundo.

- Bueno, ya que voy a tenerte conmigo durante un tiempo, al menos dime tu nombre.

- Me llamo Sergio.

- Encantado, yo soy Dani.

Ambos salieron de la misteriosa habitación, que ahora sí estaba vacía, y Daniel cerró la puerta. Intentó entrar por la primera de su derecha, pero estaba cerrada con llave, así que probó con la segunda que tenía a la izquierda. Pudo abrirla sin problemas.

- ¿Cuánto hace que nadie te invoca?

- Ni siquiera lo recuerdo. Varios años, probablemente. Además, por raro que parezca, la última vez no fue aquí, así que no conozco nada de este lugar.

- ¿Cómo puede ser eso? Si cada vez que alguien toca el cofre has de aparecer, tuviste que ver cómo lo transportaban, ¿no?

- Hay espíritus que pueden trasladar objetos. No son muchos, pero si alguno de ellos toca mi cofre, no siento esa llamada. Once es uno de ellos. No me preguntes la razón, porque no la sé.

- ¿Once? ¿Quién es? -ya era la segunda vez que Dani escuchaba ese extraño nombre... Tenía que ser alguien importante.

Sin embargo, Sergio no tuvo tiempo siquiera de responder. En ese preciso instante apareció un espíritu más grande que todos los que había visto, aún más que el que desprendía el aura morada. Y la suya era verdosa. Además, no podía decir con claridad si era un hombre o una mujer. Sergio se inclinó rápidamente, a modo de reverencia. Dani, sin saber muy bien por qué, también lo hizo, tímidamente.

- Gran Once -susurró Sergio, asustado. Dani estaba un poco confuso.

- ¡Cómo te atreves a pronunciar mi nombre ante uno que no es de los nuestros! -bramó Once, con una voz metálica, que tampoco desvelaba qué fue antaño-. Recibirás tu castigo correspondiente... -dijo mientras se iba acercando a él.

- Yo... no... lo siento... no sabía...

- ¡Calla ya! ¡Por supuesto que lo sabías! -entonces apareció un arma en la mano de Once, algo que Dani nunca había visto. No parecía consistente en absoluto, y tenía la forma de una espada sin mango, simplemente una hoja en forma de media luna. Con ella, Once atravesó el cuerpo de Sergio, y este se desvaneció entre lágrimas, que desapareciercon con él, al igual que el cofre, como si nunca hubiesen existido.

Dani estaba cada vez más asustado. Presentía que el próximo iba a ser él, aunque... ¿acaso sería capaz de matarlo una hoja hecha de la materia de los espíritus?

- Contigo todavía no puedo hacer nada. Por el momento -parecía que hubiera adivinado su pensamiento-. Este estúpido fantasma me ha arruinado mi plan... Pero no pasa nada. Siempre queda otra alternativa.

Dani no era capaz de articular palabra. Y aún menos cuando, después de que Once pronunciara unas palabras en un extraño idioma, el cadáver de Nadia apareció entre los dos. El joven intentó escapar corriendo, pero Once fue más rápido y cerró la puerta de la habitación.

- ¡Ja! Tú no podrás abrirla, pero tus queridos amigos sí. Entonces te encontrarán con el cuerpo de la chica... ¡Este plan dará resultado, sí! -y se fue igual que había venido.

Al momento apareció otro espíritu, y cuál fue su sorpresa al ver a quien menos esperaba encontrarse.

- ¡Nadia!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capítulo 20

El seísmo duró unos instantes, pero se desplazaron muebles y algunos presentes sufrieron una caída del asiento donde se hallaban desayunando y discutiendo alrededor de la mesa.
Por su parte Dani también sufrió las consecuencias y cayó irremediablemente, perdiendo además el contacto que había logrado crear con los espíritus. Tan solo uno de ellos se quedó allí, parado, completamente visible a sus ojos; tan nítido que ni parecía uno de ellos. Desprendía un aura morada pálida, no era azul como la de los demás espectros con los que había tratado hasta entonces. De repente, el espíritu dio un paso adelante que, ante la sorpresa de Dani, resonó al crujir los tablones de madera que tenía debajo, más como si alguien los apretara y retorciese a como si alguien pisara sobre ellos. Dani, asustado pero decidido, miró fijamente a donde se hallarían sus ojos en su forma física, en ese momento se preguntó si realmente los espíritus veían por esos ojos o era solo una manifestación de sus cuerpos que los sostenían, y se hizo el silencio.
Mientras tanto todos los presentes en la mesa empezaron a especular la causa del seísmo, e incluso sospecharon de Dani, por lo que Pedro inistió en que era una suposición demasiado precipitada, al fin y al cabo Dani y él habían entablado confianza hace poco, pero aquello era algo de lo que sabía que no podía hablar aún, de lo contrario sería silenciado junto con Dani y no podría actuar. Debía ser cauto si no quería estar encerrado también y no poder ayudar a Dani, así que tras el comentario todos le miraron raro, pero pronto empezaron a discutir, hecho que Pedro aprovechó para escabullirse entre la confusión e ir a ver al invitado favorito de la noche que continuaba encerrado en aquella habitación.

Mientras, el espectro de gran constitución que se había aparecido delante de Dani comenzó a hablar:

- Buenas, me llamo Fernando, o al menos me llamaba, creo recordar..., tengo otro nombre, un número, pero también lo he olvidado... No sé mucho acerca de mí, ciertamente solo recuerdo que ninguno de los visitantes que tenemos hospedados en este albergue me hace caso, es como si nadie pudiese verme. Tú estabas pidiendo ayuda, y me has mirado, pensé que no me verías pero me has mirado, entonces he querido ayudarte ya que nadie más lo hacía, espero que no sea esa la única razon por la que hablas conmigo, dime, ¿cuál es tu nombre?

- Me... -dudó Dani, asustado aún por la fuerte presencia de aquel individuo- me llamo Daniel, puedes llamarme Dani si quieres.

- Encantado, yo soy Fernando, creo..., bueno puedes llamarme 7, también me llaman así.

- Pero lo de Fernando ya me lo habías dicho, y el número no lo recordabas...

- ¿Quién es Fernando?, 7 es algo más que un número, es mi identificación y posición en este trabajo, es para lo que existo, y también para... Bueno, sé que había más pero no consigo recordarlo..., solo sé que hay algo que no debe olvidárseme y es...

Fernando miró hacia fuera y Dani pudo comprobar que había un muñequito de papel en la ventana de color rojo, era un gato hecho con técnicas de origami, la lluvia lo empapaba y el gato se deformaba por culpa de ello.

- Lo que no debo olvidar es que vosotros no sois buenas personas, y que no os importo nada, por eso tengo que provocar temblores enfadándome para asustaros.

Dani se extraño aún más si cabía.

- Si has sido tú el de los temblores he de decirte que a mí desde luego me has asustado, pero no entiendo por qué dices que son malas personas, solo es que no pueden verte, yo sí.

- No me lo creo, Once dice que lo son, ella nunca me miente.

- ¡Once!... -exclamó Dani-. No importa, yo sí te veo, en cualquier caso ¿por qué no deberías importarme? Tú eres el único de todos esos amigos tuyos que ha respondido a mi llamada de auxilio.

- En ese caso, te ayudaré, pero... Oh no, había olvidado que se me iba a olvidar seguramente. Tengo un poco de mala memoria sabes, Once sabe cómo hacerme recordar cosas, no me acuerdo de cómo, pero ese gatito de ahí fuera me ha hecho recordarlo no sé por qué, aun así mucho gusto en concoerte... Daniel, ¿puedo llamarte Dani?

- Pero si te he dicho que sí, ten, apunta mi nombre en un papel.

- No puedo, tengo la capacidad de leer aún mas atrofiada que la de recordar, solo sé pronunciar palabras.

- Está bien, mucho gusto en conocerte...

Tras desvanecerse, Pedro llegó a la habitación, y ambos se pusieron al corriente de lo que pasaba, debían hacer algo pronto, los chicos irían a por Dani así que nadie podría hacer ya nada si eso ocurría. Pedro tomó una dificil decisión, liberó a Dani, y tras un apretón de manos se volvió a escabullir mientras Dani salía por la puera trasera.

Ambos tenian la misma idea en mente, aprender papiroflexia, no era un gran pasatiempo pero era necesario para hacer una figura de origami. Sin embargo, la trayectoria de Pedro se vio cortada por sus amigos, y cambió completamente de actitud.

- Chicoss, chicos... Dani, Dani se ha escapado, parece que ese temblor debió abrir la puerta. Estaba algo desencajada, así que he ido a arreglarla y él ya no estaba.

Todos, extrañados, decidieron urdir un plan para encontrarle. Por primera vez romperían el grupo, para ir más allá del albergue...

lunes, 12 de diciembre de 2011

Capítulo 19

La tensión durante de la velada había sido sutil pero palpable, estaban claramente divididos y la desconfianza se abría camino a pasos de gigante entre ellos. Dani apenas fue capaz de pegar ojo durante toda la noche; escuchaba voces, gritos, lamentos y, de vez en cuando, susurros melancólicos. En un principio intentó hacer caso omiso, pero con el paso de las horas fue sumergiéndose en ese ruido hasta que pudo entender lo que le decían, como si fueran una siniestra orquesta. Aquellos lamentos narraban penas, torturas y tragedias.

Cuando por fin los rayos del sol bañaron tenuemente la habitación, Dani se sentía exhausto, ahora comprendía algo mejor lo que ocurría a su alrededor y la verdad le aterraba. Aquellas almas estaban atrapadas, aprisionadas sin escapatoria en este terreno baldío de descanso e inundado de dolor que es para los espíritus la tierra. Pero, ¿por qué? Necesitaba encontrar la razón a tanto dolor, pero no sabía por dónde empezar.

Una nueva idea se abrió camino en su mente: hasta ahora, eran los espíritus los que iniciaban las conversaciones con él; era el momento de probar a ver si funcionaba a la inversa. Comenzó a hablar en voz alta y al rato por fin empezó a oírlos. Nunca había visto tantos a la vez, podría haber unos veinte, y por su apariencia debían de pertenecer a épocas muy dispares. Sin esperar a que aparecieran más, comenzó a contarles lo que le ocurría y vio como poco a poco sus incorpóreos rostros reflejaban preocupación e interés.

Mientras tanto, Pedro y el resto mantenían una acalorada conversación cuando un fuerte golpe sacudió el edificio...

domingo, 11 de diciembre de 2011

Capitulo 18

Cara a cara de nuevo con la puerta en un entorno lúgubre, sin horizonte, tan oscuro como inmenso, Dani volvía a presenciar aquel sueño como otras noches anteriores.

—Dani, estoy aquí en tu sueño por alguna razón, porque algo habrás hecho o porque no sabes qué hacer para resolver algún problema con tus amigos.

Sin embargo, en esta ocasión pudo atravesar la barrera de tiempo de su propio sueño, quizás por haber soñado ya demasiadas veces con lo mismo y que la indiferencia no le despertase o quizás por su desesperado interés en saber más acerca de la situación que le rodeaba, recordaba la habitación en la que estaba encerrado, y también que se trataba de un sueño, pero no podia despertar aún.

—Este lugar es uno de los lugares que te corroe, este lugar puede sacar lo peor de ti y lo peor de todos, ya que tus amigos parecen haber cambiado. Mantente firme, mantente fuerte, no cambies y no dejes que este lugar te atrape. Eres libre de marchar de este sitio cuando tengas la oportunidad, pero aún tienes un problema que atender con tus amigos. No puedes irte, como siempre te enseñé, jamás solventarás un problema si lo eludes y sales corriendo, solo sé fuerte, solo no cambies.

Durante el discurso de la voz que tenia similitudes inequívocas con la de su madre se pudo ver con claridad una luz que emergía de la puerta. Dani se disponia a tocarla con el dedo índice, cuando...

—Dani, Dani, ¿estás despierto? —se escuchó junto con los golpes de Pedro, que llamaba a la puerta de la habitación donde se encontraba Dani.

Pedro desaseguró la puerta y entró. Dani le recibió desconfiado; Pedro notó su desconfianza y le explicó que todo había sido una artimaña pero que, tras ver a Nadia antes del mensaje, estaría dispuesto a escucharle.

—Pedro, antes de que oigas lo que tengo que decirte creo que lo mejor sería que escuchases este consejo, pase lo que pase en este lugar lo mejor es que no cambies, este sitio puede sacar lo peor de ti.

—¿Cómo lo sabes?

—Desde hace un tiempo tengo sueños en los que, además de intervenciones de espíritus que a menudo puedo ver, me habla mi madre, estas son palabras textuales suyas de esta noche, siempre ha acertado con sus palabras.

—No sé qué decirte Dani, no sé de qué fiarme ahora mismo, ni tú ni los demás parecéis tener la respuesta a lo que ocurre, y todos decís tenerla, todos creen que tú has secuestrado el cuerpo de Nadia, y por tanto te asocian con su muerte.

Dani explicó todo detalladamente, desde lo del acantilado hasta su última visión fantasmal en esa misma habitación, y Pedro, absorto, optó por dar por válida su interpretación de los hechos.

—Escucha, yo no quiero irme de aquí sin que todo vuelva a ser como antes, e intuyo que tú tampoco Dani, así que lleguemos al fondo de esto, antes de que todos desconfiemos de todos en este albergue, menudas vacaciones nos estamos tomando, ¿eh?

Ambos optaron por salir de la habitación, pero Dani sabía que de encontrarla vacía el resto pensaría mal de Pedro, así que optó por quedarse ahí hasta que Pedro encontrase una prueba que pudiese quitarle la culpa. Esa noche, Pedro dijo a los demás que Dani no había pronunciado muchas palabras, pero que se mostraba dócil y no había salido de la habitación, ante lo que los demás no dieron relevancia de que en el mensaje se describía claramente que un segundo involucrado arrastró hacia lo desconocido el cuerpo de Nadia. Entre recelo y curiosidad, miraban todos a Pedro en una velada que se desarrolló silenciosa para el resto de la noche.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Capítulo 17

- ... Casi me voy de la lengua, quiero decir que... realmente no es un sitio donde me resulte personalmente agradable estar.

- Pero, ¿por qué razón dices eso?, todo esto es solo un albergue.

- ¡Este lugar y sus alrededores forman parte de algo mayor de lo que tú crees o puedas creer que es! -entonó mientras se desvanecía atormentada turbando el ambiente. De repente, un frío yermo acompañado del silencio más sepulcral que jamás Dani habia presenciado envolvió la sala, cuando ese silencio, fue mancillado por una voz seca y áspera que, al escucharse tras Dani, le dejó los pelos de punta, sintió tal susurro como si alguien le hubiera hablado al oído e incluso pudo notar cómo el vaho desenfriaba su oreja tan gélida como el ambiente.

- Yo también los veía.

Tras desvanecerse el espiritu, éste reapareció en la vieja cabaña cerca de donde Nadia cayó cuando Dani fue a presentarle a su nueva amiga, días atrás, cuando todo era normal, allí todo oscurece y no deja ver más que pequeñas luces blancas alrededor, entonces, alguien hace acto de presencia:

- Debería castigarte por lo que has hecho, debería hacerlo y quiero hacerlo, no mantengas tus esperanzas de irte también hacia lo que llamáis la luz, ese chaval no se entrometerá más en donde no le llaman, ¿acaso vas a alejarte de mí sin cumplir con tu obligación antes? Por no hablar de que casi mencionas lo que ocurre aqui, no voy a permitir que ese chico se entrometa por más tiempo y que mancille con su presencia nuestro descanso. Olvídate, tú y todos los demás, de ir hacia la luz, si quisierais ya lo habríais hecho; si pudierais, también, pero aún tenemos que acabar lo que empezamos, ¿o es que olvidas lo que pasó aquí?, ¿no quieres acaso terminar con lo que te ata aún a este mundo? El rencor, la ira, la tristeza...

- No, gran Once, no debería ser así, no he pensado en eso siquiera, era solo...

- A callar, creo que ya no queda mucho para que no nos moleste más, al fin y al cabo sus amigos no nacieron para ver, no podrán verle como tampoco nos ven si él muere. Ellos desconfían de él, pero no lo suficiente como para hacerle daño. Nadia debe peligrar por su culpa, eso les decidirá a ser más duros con el chico, y nos dará ventaja, pero quiero conseguir que ese chaval también actúe contra ellos, cuando todo esto acabe no debe quedar nadie vivo.

Posteriormente a la disputa, el fantasma que se hacia llamar Once, se dejó caer en torno al cuerpo tendido de Nadia, y caminó con él lejos de donde alcanzaba la vista.
Entonces Pedro, que en ese momento estaba asomado un poco a la puerta, vio levantarse a Nadia y optó por callar creyendo estar teniendo algún tipo de alucinación.

- ¿Qué ocurre? -preguntó a gritos Pedro mientras corría hacia ellos, ya estaba en el cuarto de baño cuando tras ver discutiendo y murmurando al grupo en torno al espejo pudo comprobar hororizado un mensaje que habia sido escrito sobre el vaho que lo empañaba:

"Sé que estáis esperando a que confiese cualquier acto contra vosotros o Nadia estos pasados días, pero creo que he llegado a mi limite, si no queréis morir como ella, tenéis que soltarme, alguien se ha ocupado ya de llevarse ya su cadaver por mí, podéis comprobarlo si queréis, no estáis solos aquí, ¿negociamos?"

- Esperad chicos, he visto a Nadia, ella se ha levantado por su cuenta, y se ha ido, no pude hacer nada porque estaba paralizado por el miedo, creí que era una alucinación pero eso explicaría...

- ¿Seguro que no eres tú el que se la ha llevado?, ya nos has ayudado a tomar su confianza antes, parece que no sabes aún de qué parte estás. ¿Seguro que hiciste lo que tenías que hacer? Nadie más puede haberse llevado el cadáver.

- No sé de qué me hablas, en serio.

- Esta clase de mensajes son los que llevamos siguiendo desde que aparecen en el espejo, y hasta ahora siempre han dado en el clavo, está claro que o Dani está loco, o tiene doble personalidad, estos mensajes amenazadores nos han dicho siempre dónde se encontraban Nadia y Dani antes, mantuvimos por esa misma razón en secreto su existencia para Dani, pero quizás debíamos haberlo hecho también para ti.

- Chicos -contestó uno de los presentes-, ¿es que no os dais cuenta de que todo esto nos está fragmentando aún más?

- Pedro seguramente esté cansado y habrá imaginado algo como lo que cuenta.

- Tienes razón, será mejor que Pedro descanse y que hablemos cuanto antes con Dani, pero necesitamos alguien de confianza para tratar con él, asi que cuando te encuentres dispuesto nos avsias y hablas con él.

Pedro sabía lo que había visto, así que en cuanto todos se acostaron esa noche, decidió hacer una visita a Dani y preguntarle algo de su interés más personal, no creía que Dani se inventara todo lo que decía, no tras ver lo que vio.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Capítulo 16

Efectivamente, lo era. O eso es lo primero que pensó al despertarse, pero lo que no le cuadraba a Dani es que todo estuviera tan oscuro. Pronto se dio cuenta de que la cama en la que estaba no era la del albergue. ¿Donde estaba ahora? Pronto recordaba algo. Recordaba su sueño, o lo que creía que era un sueño, en el que Nadia moría. Pero, de pronto se dio cuenta de lo que pasaba. Nada había sido un sueño. Estaba encerrado en un sitio oscuro, frío y desconocido. ¿Quién lo había encerrado ahí? Al cuestionarse esa pregunta, le vinieron a la cabeza las palabras que Nadia dijo jadeando en la cabaña de ese fantasma, "No los creas, todos ellos fingen... Tus amigos... El medicamento... Me he tomado tu medicamento..."

Tras unos duros minutos de reflexión Dani empezó a arrastrar las manos por las paredes para ver si encontraba algún interruptor que iluminase la lúgubre habitación. Justo cuando lo encontró, con toda su esperanza lo encendió, pero no funcionaba. Pronto escuchó unos pasos detrás de la puerta, así que se estiró de nuevo en la cama y se hizo el dormido.

Entró Pedro y dejó un plato de comida en el suelo, un vaso de agua y se fue. La verdad es que el olor a comida, le hizo despertar a Dani el apetito así que se acerco al plato. Pero... Por un momento pensó que la comida podría contener Deoxtrinina, pero el hambre era aún mayor, así que le dio un bocado y... Y entonces escuchó la voz.

- ¿Quién eres? -preguntó un espectro, como el de la chica del albergue.

- Oh Dios, en serio, estoy loco -se dijo Dani a sí mismo.

- ¿En serio me puedes ver? ¡¿ME ESTÁS ESCUCHANDO?! -gritó el fantasma.

- Digamos que tengo un sexto sentido... -explicó Dani.

- Bueno, ahora ya no importa. Todo el que acaba en este sótano corre el mismo destino -dijo el fantasma.

- ¿El mismo destino? - preguntó Dani.

- Sí, este sótano era un antiguo...

sábado, 26 de noviembre de 2011

Capítulo 15

- ¡Maldita sea, Nadia qué demonios haces! -exclamó Dani.

Pedro no daba crédito a sus ojos, y en ese momento entraron Manu y Rosa corriendo.

- Hemos oído voc... ¡NADIA! -gritó Rosa horrorizada llevándose las manos a la boca; Manu se quedó como paralizado. Pero Nadia miraba sólo a Dani.

- Te engañan -consiguió articular mientras sangraba profusamente.

- ¿Qué?

- Dani... -jadeó Nadia- No los creas, todos ellos fingen... Tus amigos... El medicamento... Me he tomado tu medicamento...

- ¡Nadia qué demonios te pasa! -bramó Pedro adelantándose.

Sin embargo, Nadia no pudo decir nada más. Cayó de rodillas con un golpe sordo, y se derrumbó sobre los brazos de Pedro, que se había lanzado a por ella. Ya ni podía respirar. Unas lágrimas brotaban de sus ojos mientras hacía tremendos esfuerzos por aspirar algo de aire.

Unos segundos más tarde, Nadia había dejado de moverse. El silencio reinaba en la cabaña. Rosa acudió lentamente y sin poder creérselo al lugar donde Pedro estaba agachado junto a la muchacha; Manu seguía sin moverse, paralizado por la emoción.

- Muerta... -susurró Manu como ido.

Rosa y Gabriel sollozaban en silencio y Dani se sentía rarísimo. ¿Era un sueño? Una pesadilla, sin duda. ¿Nadia muerta? Esas cosas sólo pasan en las pesadillas. ¿Y eso de que le engañan? ¿El medicamento?

- ¿Es un sueño? -eso fue todo lo que le salió a Dani de su boca. Los otros le miraron, con los ojos anegados en lágrimas.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Capítulo 14

- Tenemos que encontrar a Nadia. Ya.

- ¿Y esas prisas a qué vienen ahora, Dani? -inquirió Rosa. Todos se quedaron un poco impresionados por la firmeza con que Dani había hablado.

- Hacedme caso, por favor. Todo esto es muy extraño.

- Demasiado extraño, ciertamente -coincidió Manu.- Está bien, busquémosla: no creo que le haya ocurrido nada, sabe cuidarse sola, pero después de todo esto nunca se sabe.

Decidieron ir por parejas para que no se extraviara nadie más. Rosa y Manu fueron juntos; Dani iba con Pedro.

- ¿De verdad crees que la vamos a encontrar? -le preguntó Rosa a su compañero.

- Lo más probable es que aparezca ella si quiere que la encontremos.

- Oye, hay algo que no he entendido muy bien en el comportamiento de Pedro.

- ¿Te refieres a que le dijo a Dani que se había creído toda la parafernalia de los espíritus? Seguramente fue como una estrategia, una forma de intentar averiguar lo que sucede realmente. ¿Quién se iba a tragar eso?

- Sí, tienes razón. Puede ser. Eso sí, la Deoxtrinina no ha funcionado como pensábamos, ¿eh?

- Es verdad, todavía tendría que estar durmiendo si hubiera surtido verdaderamente efecto. A ver si al final va a tener poderes raros...

- ¿En serio te lo piensas creer ahora por eso? -Rosa se reía.- Ten en cuenta que siempre hay excepciones, no todo funciona igual en personas distintas.

- También... Pero tenía entendido que era un medicamento bastante efectivo.

- Ya estás viendo que Dani es un poquito especial.

Mientras tanto, cerca del acantilado...

- Pensaba que estaría por aquí, era uno de los lugares más probables -dijo Dani con una nota de pesimismo en la voz.

- Quizá está en algún otro lugar... ¿qué se te ocurre?

- Espera, creo que ya lo sé -y echó a correr antes de terminar la frase.

Pedro lo siguió aunque Dani iba cada vez más deprisa; le costaba alcanzarlo porque nunca había sido muy deportista. Sin embargo, al final se plantaron los dos en la puerta de la cabaña donde Dani llevó a Nadia, el lugar donde intentó presentarle a Lucía. Entraron y se llevaron una gran sorpresa: la joven sí que estaba allí, pero con un cuchillo clavado cerca del corazón. Aún respiraba, aunque muy débilmente. Dani también podía ver a un espectro que no conocía. Estaba un poco asustada, pero no parecía demasiado alterada por lo que estaba presenciando.

- Hola, soy la madre de Lucía. Bueno, más bien lo era. Me ha dicho Nadia que habéis conseguido liberarla... Ahora está en un lugar mejor...

- ¿Qué le has hecho a Nadia? -interrumpió Dani con fiereza. Pedro lo miraba entre asombrado y miedoso; creía que Dani le hablaba al aire... o a él. Intentó convencerse de lo primero.

- ¿Yo? Nada -respondió el fantasma.- Ella quería hablar con alguno de nosotros, pedirnos ayuda, y se dio cuenta de que esa era la única forma de hacerlo. Ya veo que a ti no te hace falta.

- Eso ahora no importa, ¡tenemos que hacer algo!

- Vale, pero ¿qué? -Pedro estaba paralizado, y su voz sonó muy débil. "Uno de mis amigos se ha vuelto loco, otra se intenta suicidar... cada vez entiendo menos de todo esto".

martes, 1 de noviembre de 2011

Capítulo 13

No sabía qué hacer, la habitación permaneció en silencio y de repente él contestó:

-Estoy aquí por alguna razón.

Repetía la frase sin tomar aliento, enlazando su principio con su fin, ahogando su tomada voz en un suspiro, apenas sin aire, similar a un sollozo, mientras en su mente esa frase procunciada por su madre en aquel parámo perdido en algun lugar de su premonitorio subsconsciente, le recordaba aquel sueño tan real casi ni se daba cuenta de que estaba hablando en voz alta.
Tras exalar su último suspiro ahogado, sus pupilas ascendieron simultáneamente ocultándose tras sus párpados aún cerrándose, dejando ver el blanquecino color del resto de sus ojos, los cuales se cerraron lentamente mientras su torso se deserguía hacia el colchón de aquella cama dejándole tumbado con las piernas fuera de la misma.

Ahora Dani despierta tras lo que a su parecer es una larga siesta tendido en la misma cama de donde calló su consciencia antes, habia algo extraño en el ambiente y la atmósfera parecía cargada, así pues la habitación se hallaba teñida de un color naranja muy llamativo que turbaba aun más el ambiente, las paredes parecían brillar y emitir una luz similar a la de una llama que las consumiese, suciedad y algunos objetos pequeños flotaban a su alrrededor así como su propia maleta, ahora deshecha, que levitaba casi colindante al techo.

-Esta..., ¡esta es mi habitación!, ¿pero qué ha pasado aquí, eres tú Andrea? Si eres tú, por favor sácame de esta pesadilla, ahora he de irme, no sé en que modo puedo ayudarte, ni siquiera sé mucho de ti, déjame ir.

Tras la única respuesta de la madera crujiendo y chirriando a su alrrededor, Dani optó por explorar el lugar, asi que salió de la habitación.

A posteriori de un enorme pasillo, que parecía ocupar lo que antes era el comedor, con todas las sillas y mesas ardierndo y flotando cerca del techo, cuan lo hacía la maleta de Dani, pudo divisar una sombra esfumándose tras la puerta que conducía al exterior, la siguió, y cuando estaba a punto de alcanzarla, la puerta se cerró, pero un sollozo distante llamó la atención de Dani:

- Lo siento, lo siento hijos, pero vais a ..., y no puedo salvaros ... soy despreciable, lo siento niños, mamá no quiere veros arder, mamá es demasiado cobarde para quedarse a morir con vosotros, perdonadme.

-De pronto otras voces se escucharon:

-¡Señora!, ¡señora!, tenemos que irnos, ese tío ha desperdigado gasolina por los alrededores también, si una chispa la alcanza volaremos por los aires, debemos irnos, ya se han ocupado de poner a salvo a su marido, ya no podemos hacer nada más.

Dani cruzo la puerta decidido a insistir por la vida de los hijos de esa mujer, pero entonces, ya no estaban allí no los hombres ni la mujer, al girar la vista pudo comprobar que una cabaña en ruinas se alzaba sobre su figura, el fuego parecía haber pasado, mientras, pudo comprobar que al fondo del pasillo donde estaba su habitacíon se encontraba Andrea, así que corrió hacia ella tanto como la pesada atmosfera le permitía.

Lentamente caían cada uno de sus ralentizados pasos, que lo acercaban a su meta, el eco de su propia voz le aturdía de fondo, similar a una voz interna en su mente, así como voces familiares que a cada métro que avanzaba se hacían de sentir más aún, mientras tanto, un blanco cegador le arrebataba la visión frontal de la escena, desde fuera hacia dentro, como el marco circular de un cuadro abstracto, hasta que...

-¡Andrea, por favor sacame de aquí!

Mientras coría la chica, con un bebé en brazos, en esta ocasión respondió:

-Perdóname mamá, soy demasiado cobarde, como para vivir sola, sola con este recuerdo.

-De pronto y tras oír aquellas palabras entre tan incierta visibilidad blanquecina, Dani despertó del sueño entre sudores, comprendiendo que la luz que le cegaba no era sino el sol que a través de sus párpados revelaba posarse sobre su rostro.

Se encontró rodeado de todos sus amigos, algunos con cara de entusiasmo, otros con cara de preocupación y otros simplemente indiferentes ante la situación, entre preguntas típicas como un -¿Qué ha pasado?, -o: -¿Por qué estás tan pálido?, -o quizás alguna afirmación del tipo:- Está loco.

Dani alzó la mirada y pudo ver a Andrea con un bebé en brazos desvanecerse entre la atmósfera, al menos ahora, todos prestaban seria atención a lo que Dani tuviera que decir...

jueves, 27 de octubre de 2011

Capítulo 12

Pero, cuando llegaron, se dieron cuenta de que era demasiado tarde, ya que Nadia acababa de desaparecer; misteriosamente, había desaparecido. Ella era la única persona que podía respaldar a Dani en lo comentado. Cuando se dieron cuenta de lo sucedido, los dos se quedaron mirándose; Dani se empezó a poner nervioso y le dijo a Pedro:

-Dios, Pedro, ella era la única que podía ayudarme, y ahora ¿cómo le explicaremos esto a los demás, cómo ha pasado esto?

Dani se comía por dentro tantas preguntas que no podía responder ni tenían explicación como muchas otras cosas que le habían sucedido en este tiempo.
Pedro le contestó:

- Bueno, tranquilo, ya verás como todo esto ha sucedido por una razón y, respecto al resto, si preguntan por ella, tú tranquilo y déjamelo a mí, diremos que no sabemos, que nosotros salimos a pasear y hablar.

Estuvieron hablando durante un buen rato, cuando se dieron cuenta era la hora de subir a comer.

Cuando llegaron al albergue y se reunieron todos a comer, todo estaba en silencio, nadie decía nada, lo único que se escuchaba era el sonido de los tenedores y cuchillos raspandoen el plato. Cuando terminaron todos de comer se fueron al salón y cada uno iba su bola, así que Dani le hizo una seña a Pedro como diciéndole que le siguiera, cuando Dani se levantó todos lo miraban, cada movimiento, cada paso, e hicieron igual con Pedro. Salieron de salón y se dirigieron a la habitación de Dani. Al llegar se sentó en la cama cabizbajo y Pedro se sentó a su lado y le cogió, a Dani simplemente le bastó eso para sentirse menos solo y culpable, toda la claridad, alegría que le proporcionó el consejo de su madre, se había desvanecido, su valor se convirtió en cobardía, prefiriendo no volver a hablar del tema, no quería saber nada de Nadia ni nadie. Dani miró a Pedro agradeciendo su apoyo, se levantó y empezó a empaquetar su ropa, estaba decidido a irse, Pedro intentaba detenerle pero Dani ni lo escuchaba, así que después de un rato intentando que recapacitara, se fue diciendo que pensara bien lo que iba a hacer, cuando de repente apareció Andrea.


Dani, ¿a dónde vas? ¿No me vas a ayudar? -Andrea le preguntó con voz triste, cuando Dani escuchó esa voz paró de meter cosas en la maleta y allí la vio, sentada en su cama, él le contestó:
- No tengo nada que hacer aquí, estas vacaciones solo han sido problemáticas y extrañas quiero salir de este lugar, todo esto tiene que ser un sueño, lo siento por no poder ayudarte más.
- Si esto te está pasando es por algo, no puedes huir, por favor ayúdame, eres el único que puede, por favor no te vayas... -Dani se sentó en la cama y se agarró el pelo, estaba frustrado. No sabía qué hacer, la habitación permaneció en silencio y de repente él contestó...

domingo, 9 de octubre de 2011

Capítulo 11

Dani comenzó a relatar todo lo acontecido mientras Nadia iba poniendo cada vez peor cara. Llegado casi al final de la explicación Nadia salió de la habitación aunque nadie se lo impidió ya que estaban demasiado absortos escuchando a Dani. Al acabar, Toni se levantó:

- ¿Crees que estamos todos locos? Esa historia que nos has contado, esa patraña, no puede ser cierta. Me niego.

- Es la verdad, nada más. Os lo he contado porque creo que debéis saberlo y porque confío en vosotros.

- Esto es de locos.

Tras esto, Toni se fue tras pegar un portazo, el resto se quedó mirando a Dani sin saber muy bien que decir. Poco a poco se fueron marchando hasta que solo se quedó Pedro.

- Yo te creo, creo que lo que dices es verdad.

- ¿De verdad? Bueno, al menos eres el único que no me toma por loco.

- Estoy seguro de que los demás te creerían si pudieras darles alguna prueba o enseñárselo o algo... ¿Puedes hacer algo de eso?

- Puff, no sé....Nadia, quizás a ella la crean, aunque no estoy seguro de que quiera colaborar.

-Ha estado actuando muy raro, al igual que tú... Esta situación no me gusta nada.

-Lo primero que vamos a hacer es buscar a Nadia.

Salieron a toda prisa y se dirigieron a la playa, no se pararon cuando pasaron donde estaban sentados los otros, ya habría tiempo para resolver aquello. Ahora lo que les urgía era encontrar a Nadia, porque a Daniel algo le decía que en aquel momento nada bueno podría estar haciendo y un mal presentimiento le hostigaba a darse prisa.

Tras correr durante casi media hora que se les hizo eterna la vieron agachada junto a las rocas y haciendo algo en el suelo. Pero cuando llegaron se dieron cuenta de que era demasiado tarde ya que Nadia acababa de...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Capítulo 10

Cuando Dani atravesó la puerta, vio que estaba en un sueño oscuro, como si fuera una pesadilla muy oscura; como si todas las cosas malas que tenía en su corazón se hicieran realidad.
De repente, su madre apareció lentamente por el sueño, Dani no podía imaginar lo que estaba viendo en su propio sueño.

- Mamá, ¿qué haces tú aquí en mi sueño?

Su madre le respondió:

- Dani, estoy aquí en tu sueño por alguna razón, porque algo habrás hecho o porque no sabes qué hacer para resolver algún problema con tus amigos.

Dani se quedó con cara de pensativo, no sabia qué hacer en esa situación, y poco a poco se iba entrando más y más en la penumbra de su sueño.

De repente se llenó todo de oscuridad y Dani se encontraba solo en ese espacio oscuro y solitario, no se oía nada, ni su propia voz. No se veía ni un rayo de luz por todo el espacio que habitaba.
Es como si estuviera en una cueva oscura y muy grande para aumentar su concentración espiritual para encontrar sus propias respuestas a sus miedos.

Al cabo de unas horas que para él fueron solo unos minutos, iba viendo poco a poco un punto de luz a lo lejos de esa intensa oscuridad, cuanto más se iba acercando mucho mayor era el rayo de luz que le iba llegando.

Cuando Dani llego al final del túnel se envolvió en una tranquilad y en una gran paz, como si todo lo viera claro y todo lo entendiera y sabía como lo tenía que hacer en cada momento; en resumen, cuando se despertó de su gran sueño parecía otro Dani nuevo como si ya todo lo viera claro.
En aquél mismo momento Dani le dio gracias a su madre por el consejo que le había dado en el sueño.

- ¿Dani, qué te pasa que te veo distinto y como si fueras otro? -preguntó Nadia.

- Pues que ya lo veo todo claro y sé qué hacer para solucionar todos los problemas que están pasando en este albergue y en este entorno que nos rodea a todos -respondió Dani a Nadia con una cara de alegre y con entusiasmo, cuando se dirigía hacia el salón donde estaban todos.- Chicos, tenemos que hablar seriamente todos urgentemente -dijo Dani con una cara entre interesante y un poco enfadado.

Todos los demás compañeros del albergue se quedaron con una cara de asombro y con ganas de saber qué le estaba pasando a Dani; que precisamente ahora le veían distinto y cualquiera de ellos le levantaba la voz.

- Chicos, os tengo que contar una cosa muy importante con lo que nos está pasando a todos nosotros, hablando con la verdad y sin mentiras y con las cartas en la mesa.

Todos los demás se quedaron con la boca abierta después de todo lo que dijo Dani y estaban un poco asustados por las noticias que les iba a decir.

En ese mismo momento Nadia intervino y le dijo a Dani con voz bajita, asombrada y nerviosa:

- ¿Dani, pero qué estás haciendo? ¿No me digas que les vas a contar todo lo que ha pasado y lo que te ha podido pasar con ver los fantasmas y tener ese sexto sentido?

- Nadia, sé perfectamente lo que estoy haciendo y se lo voy a contar todo lo que ha pasado, sin rodeos y con todo detalle, porque si no jamás se resolverá el problema que pasa en este albergue.

- Chicos, ¿queréis contar lo que está pasando ya de una vez? Dani cuéntanos a todos ya de una vez lo que está pasando aquí y lo que nos tienes que contar -dijo Toni uno de los amigos que estaba ahí en el salón y que estaba muy estresado y con ganas de saber todo lo que pasaba.

En ese mismo momento, después de que Toni se pusiera así, Dani se sentó a la mesa y los demás le siguieron.

domingo, 21 de agosto de 2011

Capítulo 9

Dani no entendió nada, había un ambiente muy extraño en su grupo de amigos. Se dirigió a su habitación a reflexionar sobre lo sucedido, se echó en la cama y se puso a pensar. La luna ese día iluminaba la habitación, su luz penetraba por las ventanas y no hacía falta tener la luz encendida para poder percibir del todo la habitación, ya que al ojo humano se le hacía fácil con tanta claridad. Dani observaba un reloj de cuco que colgaba en la pared. Por cada segundo que avanzaba la aguja de los segundos, por la cabeza de Dani pasaba un efímero pensamiento misterioso, negro y confuso que le hacia entrar en un estado de incertidumbre mental. Todo lo que estaba sucediendo había ocurrido rápidamente y recientemente. Dani cerró los ojos, tratando de despejar su mente, y acabó durmiendo con un cojín por encima de sus ojos para que la virgen claridad de la luna no atravesara su piel, reflejándose en sus ojos y haciéndole despertar de un sueño inducido por Deoxtrinina. Así era, sus amigos habían pretendido algo, que él aún no conocía, pero no iba a tardar en hacerlo...

Un nuevo día deja atrás una calurosa noche, el sol se asoma por el horizonte del mar, reflejando en él una multitud de colores de un cálido tono veraniego. El cielo está azul, pero en la vida de Dani está arrasando una tormenta de cielo anegado y gris.

"¿Donde estoy?", pensó Dani.

Estaba en su cama del albergue, pero todo era diferente. Detrás de las ventanas no había un paisaje, una blanca e impoluta claridad sin ningún tipo de detalle arrasaba en el exterior.

- ¿Hola, hay alguien ahí? -gritó.

Salió a las afueras del albergue, a sus jardines que ya no existían, que se habían esfumado por arte de magia siendo sustituidos por la nada. Dani miró hacia arriba. El cielo estaba plagado de nubes que formaban perfectas formas surreales, parecía todo un cuadro de Salvador Dalí. No había nada en el horizonte. Nada... ¡Sí, había algo! era una puerta, una puerta familiar. La de su casa. Sumergido en sus pensamientos, se dio cuenta de que estaba ahí, dentro de él, de su mente, de sus sueños, de su vida, en ese lugar, idílico y perfecto, ¿estaba muerto?, ¿o simplemente estaba haciendo una travesía hacia el inframundo, ese lugar que sirve como trance para aquellos que están entre las dos dimensiones, entre la luz y la oscuridad, entre la claridad y la penumbra, en la, deseada, vida, o, en su defecto, en la temida, odiada, respetada pero evitada, muerte?

Lamentablemente esas pastillas para el dolor de cabeza habían yacido en su arroz, lo que significaba su ingesta y por lo tanto su potencial efecto para el cuerpo humano, en abundancia, de sobredosis, podían decidir si Dani, Daniel para su madre, seguiría en el mundo de los cuerdos.

Cogió aire y cruzó la puerta, azul y vieja. Pero entonces, se dio cuenta del error que cometió.

sábado, 13 de agosto de 2011

Capítulo 8

- Bueno, no creo que hagan muchas preguntas acerca de la cicatriz...

- ¿Qué? ¿Y lo del acantilado tampoco? ¡Supongo que estás de broma!

- Bueno... estoy segura de que si les decimos lo de mi padre se lo van a creer.

Seguían volviendo hacia la casa y Dani se sentía angustiado. Estaba seguro de que se iban a hartar a preguntas y ellos no tenían respuestas que darles. Cuando entraron estaba ya preparada la comida y casi todo el mundo estaba ya en la mesa.

Para sorpresa de Dani, nadie hizo ni una sola pregunta acerca de ese tema. "No puede ser", pensó. También notó algo. Sus compañeros parecían raros, casi como si estuvieran actuando en una película. Hablaban de cosas fútiles, de la playa, de la partida de cartas... Pero ni pío sobre Nadia y su misterioso accidente.

Pedro había servido ya el arroz en todos los platos y Dani, extrañado, se sentó a la mesa.

- Emmm... Ahí va Manu. Es que le gusta estar al lado de la ventana...

- Ah, no lo sabía.

Cuando fue a sentarse en la silla de la izquierda, Pedro le dijo:

- Ésta es la tuya, Dani -murmuró, señalando el plato de la derecha.

- Vaya, no sabía que teníamos cada uno nuestro terrenito -bromeó Dani sonriendo. Sin embargo, de reojo vio que sus amigos se dirigían algunas miradas tensas. Definitivamente ahí pasaba algo raro.- ¿Qué pasa?

- Nada, nada -se apresuró a contestar Pedro, sonriendo. Aunque era una sonrisa muy forzada. Más bien parecía una mueca.

Dani se sentó en el sitio indicado pensando que todo era muy extraño. Durante la comida casi nadie habló mucho. Por supuesto, no hubo ni una pregunta acerca de Nadia, y a Dani le parecía que sus compañeros le mandaban miradas raras, como si temieran que se fuera a levantar de pronto y cometer alguna locura. Cuando acabó con su arroz, se levantó y les dijo que se iba un rato a la habitación. Se sentía como observado. Antes pasó por la cocina para llevar el plato y al dejarlo, se fijó en una cajita de color blanco y morado. Era de medicamentos.

- ¿A quién le duele la cabeza? -bromeó en voz alta.

- ¿Qué?

- Deoxtri... ni... Deoxtrinina -leyó Dani en voz alta.

De pronto apareció Pedro, que había venido corriendo a la cocina, y le cogió el medicamento con un gesto brusco.

- Nada, es mío, es para... -ni siquiera acabó la frase. Se dirigió de nuevo al comedor, con la nuca colorada. "¿Para qué será ese medicamento?", pensó Dani.


sábado, 30 de julio de 2011

Capítulo 7

- ¡Dani, Dani! ¿Estás despierto? No te imaginas a quién nos hemos encontrado en el acantilado.

Pero Dani sí que se lo imaginaba. Demasiado bien.

- Manu y yo nos hemos despertado un poco antes y hemos decidido dar un paseo. Nos hemos alejado un poco más de lo habitual, ¡y allí estaba! ¿No nos dijiste que se había ido?

Aunque lo que él no podía adivinar es que volvería a oír su voz, triste, misteriosa.

- Hola, Dani.

- ¿Nadia? ¿Cómo...? -se interrumpió inmediatamente; acababa de darse cuenta de que los otros no tenían por qué saber qué había ocurrido, y era mejor no levantar sospechas. Intentó ocultar su asombro como pudo.

- Ven un momento, ¿quieres?

Se fijó en ella. La piedra había desaparecido; en su lugar quedaba una cicatriz por la que, seguramente, le habían preguntado. Y no solamente por eso. Ahora, posiblemente sabían que Dani les había mentido, y quién sabía cuántas cosas más. Sin embargo, Manu y Rosa no mostraban señales de enfado. Así que el joven, sin comprender muy bien la situación, la siguió. Salieron de la casa tras despedirse y volvieron al acantilado, esta vez sin acercarse demasiado. Como la otra vez, no hablaron por el camino. Cuando llegaron, Dani iba a empezar a hablar, pero Nadia lo interrumpió.

- Sí, ya me imagino que tienes muchas preguntas. Pero creo que primero merezco yo una explicación.

Dani se quedó estupefacto. No había rastro de ira en su voz. ¿Era un espíritu? No, los otros la habían visto. No podía ser. ¿Cómo había sobrevivido? ¿Por qué no estaba enfadada? Aunque lo cierto es que ella tenía razón: le debía una explicación. Pero, ¿acaso él la tenía? ¿Por qué la empujó? ¿Simplemente por no creerle? Su mente albergaba demasiadas dudas, más de las que podía afrontar. Por lo que simplemente respondió:

- Lo siento.

- ¿Crees que te voy a perdonar tan fácilmente?

El chico empezó a asustarse. El tono de voz de Nadia continuaba siendo totalmente indiferente. No expresaba nada. "Seguro que esta vez seré yo quien caiga por el acantilado, y no sobreviviré. Y lo peor es que a ella le dará igual". Le pareció que Nadia había adivinado sus pensamientos, porque sonrió tímidamente y añadió:

- Está bien, ya lo hablaremos luego. Lo que tenía que contarte es que yo también he conocido a Lucía.

- ¿Qué?

- Sí, fue muy extraño. Yo sentía que estaba muriendo, porque no paraba de manar sangre y cada vez me costaba más respirar. Sin embargo, en mi agonía, vislumbré a una chica que se acercaba hacia mí. Cada vez la veía un poco mejor, pero cuando me alcanzó, no sé cómo, el dolor empezó a remitir, y ella fue desapareciendo. Justo antes de dejar de verla completamente, me susurró algo y te nombró. Por eso he imaginado que era ella. Así que supongo que en esa parte tenías razón tú. Pero no tenías que haberme casi matado por eso, ¿no crees?

Mientras ella hablaba, él vio al espíritu de Lucía acercarse, sonriendo. Se iba volviendo cada vez más etéreo, y lo saludaba con la mano. Se estaba despidiendo.

- Espera... ¿la ves ahora?

- No, pero siento algo. Bueno, más bien lo sentía. Era una efímera sensación de paz. Ya se ha ido, ¿verdad?

Dani asintió levemente. Se sentía bastante aliviado tras la confesión de Nadia, y entonces recordó algo importante.

- ¿Qué les has contado a los otros?

- Les he dicho que quería hablar contigo primero antes de explicarles nada. Creo que he sido demasiado buena contigo... ¡ahora vas a ver! -y con un pequeño empujón lo tiró al suelo, sin hacerle daño. Los dos rieron. Parecía que había tregua, de alguna forma. Al menos por el momento.

Dani le explicó lo que dijo sobre su padre y, juntos, idearon un plan: contarían que, en realidad, su padre no había muerto, sino que tenía una enfermedad grave, pero ya se estaba recuperando, así que ella había podido regresar.

- Espera, eso no tiene mucho sentido -apreció Dani de pronto.- ¿Cómo se van a explicar entonces que estuvieras ahí, en el acantilado? ¿Y la cicatriz?

lunes, 25 de julio de 2011

Capítulo 6

Volvió a ver a Andrea, que estaba sentada de nuevo en la cama. Dani se sentó a su lado y le dijo:

- ¿Sabes, Andrea?, paseando me encontré a otro espíritu; era un niño pequeño, se ahogó hace tiempo y no sé cómo lo hice pero se fue, supongo que a un lugar mejor, en ese momento me sentí como aliviado... Creo que esa es mi misión, el por qué os veo, el porqué de este "sexto sentido", es para quitaros vuestra carga y que podaís iros en paz, sin preocuparos de nada.

Andrea, mientras él le contaba lo que le había ocurrido, escuchaba atenta. Cuando terminó de hablar le contestó:

- Mira, no sé si esa es tu misión o no, porque realmente eres la primera persona con la que hablo después del incidente y lo único que me tranquilizaría para poder irme es comprobar que la persona que me mató y que se llevó a mi hermano está en la cárcel, o que pague por lo que hizo, y que mi hermano esté bien...

En ese momento la habitación se inundó de sentimientos, eran de todo tipo, Dani los sentía todos, se sentía confuso por todo lo ocurrido y lo único que quería era dormir, el problema es que no podía sacarse de la cabeza a Nadia, tenía que ir para ver si veía su espíritu, pero no podía salir tan tarde, por lo que se acostó y cerró los ojos.

Pasó la noche y los leves rayos de sol traspasaban los cristales, llegando a la cara de Dani. Abrió los ojos y se salió al balcón para mirar el paisaje cuando llamaron a su puerta...

lunes, 18 de julio de 2011

Capítulo 5

—No pasa nada, estoy un poco mareado y no he podido dormir bien. Igual estoy enfermo, no os preocupéis.
Acto seguido, Dani salió de la habitación. No sabía qué hacer, puede que debiera ayudar a aquellas almas en pena, pero por otro lado desconocía cómo funcionaba esta extraña habilidad y si tenía algún riesgo. Además, qué dirían sus amigos, podían tomarlo por loco. Necesitaba despejarse; antes de salir les comentó que iba a dar un paseo por la playa a ver si se le pasaba el mareo.
Llevaría caminando una media hora, no estaba seguro, había perdido la noción del tiempo, cuando vio una silueta sentada en la arena y decidió aproximarse hasta ella. Era de noche y no se veía bien pero parecía un niño, cuando se acercó más se dio cuenta de que era otro fantasma. De repente el niño se percató de su presencia y de que podía verlo.
—¿Has venido a jugar con la arena? De noche me encuentro solo y muy poca gente viene a jugar, ¿tú también te sientes solo? —lo miraba con curiosidad, sin duda hacía mucho que no hablaba con nadie.
—¿Sabes qué te pasó? Me refiero a que si sabes como acabaste aquí solo —a Dani le resultaba difícil decirle al niño que estaba muerto, no sabía si él lo sabía e ignoraba la reacción que pudiera tener.
—Vinimos a la playa hace unos años, pero las olas estaban muy altas y mi mamá me dijo que me quedara jugando con la arena, pero yo tenía calor así que me metí en el agua —el niño parecía que se estaba dando cuenta de algo.— El agua me daba muy fuerte y me empecé a hundir, y luego papá se puso a gritar y vi que se llevaban algo envuelto en una manta y lloraban y me dejaron aquí.
—Lo siento mucho, seguro que fue doloroso —se le saltaron las lágrimas, aquel pobre niño estaba allí atrapado... tenía que haber una forma de ayudarlo. Se acercó y le tocó el hombro. De repente sintió la pena del niño y que todo lo que quería era estar con sus padres.—Tus padres se fueron, deberías irte, es la única forma de que seas feliz... de que todo esto acabe.
De repente, la silueta del niño se tornó menos nítida, se desvanecía. Antes de desaparecer vio cómo le sonreía. Dando por terminado el paseo se volvió meditando de camino lo que acababa de ocurrir, de alguna forma el niño al comprender su problema había podido irse. Al llegar ya se habían acostado, de modo que fue a su cuarto, cuando de repente...

domingo, 17 de julio de 2011

Capítulo 4

Dani, cuando vio lo que había debajo de su cama, no se podía creer que podía ver a los muertos.
Lo que vio fue a una chica que murió en esa misma habitación, asesinada por un ladrón que hace años fue a ese mismo albergue.
La chica murió ahorcada por proteger a su hermano menor y, el ladrón, después de matarla y llevarse a su hermano menor, la ocultó debajo de la cama. Dani, cuando la vio allí a la chica, se asustó y se quedó sin habla un buen rato.
Al cabo de un minuto fue con sus amigos para decirles de que no se encontraba bien y que se iba a echar un rato a la cama.
Cuando Dani se encerró en su habitación cerró la puerta con el cerrojo y se sentó en la silla de su escritorio.
Dani se calmó un poco y la chica muerta o espíritu apareció sentada en la cama.
¿Cómo te llamas, espíritu?—preguntó Dani mirando al suelo de su habitación.
—Me llamo Andrea, ¿y tú? —dijo el espíritu, mirando a Dani.
—Yo me llamo Dani, ¿qué hacías debajo de mi cama, es que te habían matado? —miró Dani a Andrea.
—Sí, morí ahorcada por un ladrón que se llevó a mi hermano y todo lo que había en la casa, y luego me dejó debajo de la cama; después, huyó a toda prisa del albergue sin que lo viera nadie —le dijo a Dani mientras lo miraba.
Dani, al oír la historia de Andrea, se sorprendió mucho y le vino a la cabeza la muerte de su querida amiga Nadia.
¿Y cómo es que puedes verme, Dani? —le preguntó.
—Sinceramente, ni yo mismo lo sé, pero por alguna razón tengo este don o este “sexto sentido” para ver a los muertos —le dijo Dani a Andrea con cara de asombro.
—Bueno, puede ser que tengas este don o este “sexto sentido” para poder ayudar a las pobres almas perdidas que hay en este planeta –dijo Andrea mientras se acercaba a Dani.
De repente, cuando Andrea iba a tocar a Dani para ver su rostro para que se animara, Andrea sintió como un alma triste llorosa que estaba encadenada entre el cielo y el inframundo; pero Dani sintió algo también, como si viera lo que sufrió Andrea durante su muerte. Cada uno sentía lo que sentía el otro, pero ellos mismos no sentían lo que tenían dentro y lo que sufrían sus almas.
—¿Qué ha sido eso que he sentido al tocarte? —le preguntó a Dani sorprendida.
—¿Tú también has sentido algo como un gran dolor de muerte?—le dijo Dani a Andrea.
—Yo he sentido cómo tu alma estaba encadenada entre el cielo y el inframundo, como si hubieras hecho algo que nadie supiera—dijo Andrea.
—Pues, Andrea, yo no he sentido eso. Yo he sentido que tú estabas sufriendo tu propia muerte, cuando te estabas muriendo—dijo Dani a Andrea con una cara de asombro y sudores por la frente.
—Vaya, pues cada uno ha sentido lo que sentía el alma del otro, porque, Dani, yo no he podido sentir lo que tú me has dicho, para qué voy a engañarte, no sabía que sentía eso —dijo Andrea asombrada.
Y cuando Andrea le contó a Dani lo que ella había sentido de su alma, Dani de repente recordó que estaba encadenado a la muerte de su mejor amiga Nadia que había dejado allí tirada en el barranco muriéndose poco a poco sin poder hablar por la piedra que tenia atravesándole la tráquea del cuello.
Al caer la noche, Dani salió de su habitación y sus amigos lo vieron con los sudores y algo raro, como si le pasara algo terrible. Todos se pusieron a hacer la cena y se sentaron todos a cenar. Al terminar al cenar y de recoger la mesa se sentaron en el salón a ver la tele y Nico, uno de los que estaba allí sentado al lado de Dani, le preguntó qué le pasaba, y todos los demás se quedaron mirando a Dani también preguntándose entre ellos qué le pasaba. Dani se quedó con la cabeza agachada y dijo a los demás…

sábado, 9 de julio de 2011

Capítulo 3

Pero mientras Nadia corría y pensaba en lo que acababa de suceder, no se daba cuenta de las piedras que había por el camino, así que tropezó y se cayó al suelo.

—Ahhhhhh -gritó Nadia.

—Eso te pasa por ser tan desconfiada, y ahora mismo volverás a la casa de Lucía y te disculparás.

—¡Déjame ya! Si es una broma, empieza a ser pesada. ¡Me he hecho daño en la pierna, no puedo andar!

—¿Que no puedes andar? Verás ahora como andas...

Dani la cogió del brazo hasta ponerla de pie y la empujó con fuerza hacia delante. Nadia tenía la pierna rota así que tal y como se levantó volvió a caer... Pero esa vez por el acantilado.
Dani no se creía el accidente que acababa de ocurrir. Nadia estaba agonizando entre las piedras del acantilado. Una afilada piedra le traspasaba la tráquea y le impedía hablar; pese a eso, estaba viva. ''Nadie puede saber esto, tengo que ocultarlo, ¡iré a la cárcel!"

Dani se despidió de Lucia, que no había presenciado el accidente, y se dirigió a la playa con sus amigos. Cuando Dani llegó a la playa, todos le miraron extrañados haciéndose la misma pregunta... ¿Dónde estaba Nadia?

—Hola chicos —exclamó Dani.

Todos notaban que estaba muy raro. Tenía una cara muy larga, triste y pálida.

—Emm... Esto... ¿Y Nadia? —preguntó un integrante del grupo de amigos.

—Ha recibido una llamada, su padre ha fallecido. Ha tenido que ir corriendo a la estación... Me ha dicho que no quiere recibir llamadas por parte de nadie, que ya os llamará ella.

Todos los chicos se llevaron un gran disgusto. Se dirigieron al albergue, ya eran las 7 de la tarde y tenían que prepararse para cenar.


Cae la noche...

Todos habían olvidado el tema de Nadia, estaban en la habitación jugando una partida de cartas. Nadie se acordaba ya del incidente que había tenido con la muerte de su padre que, en realidad, era su propia muerte.
De repente, cuando a Dani le tocaba robar carta, vio a alguien debajo de su cama. Corriendo, fue a mirar.

—¿Qué hace? —susurró Pedro, un integrante del grupo de amigos.

—Ni idea, está muy raro —dijo otra chica.

Dani se dio cuenta de lo que ocurría. ''Tengo un sexto sentido. Veo a los muertos.'' No podía creer lo que veía debajo de la cama...

martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 2

Siguieron andando durante unos diez minutos. Nadia estaba cada vez más confundida y empezaba a molestarse de que su compañero no le contara el porqué de todo ese misterio. Sin embargo, fue él el que rompió el silencio.

—He conocido a una chica.

—¿Qué? —Nadia se preguntaba por qué habían ido tan lejos para decirle eso... Además, se sentía como vacía por dentro y no sabía exactamente por qué. Dani no le gustaba, de eso estaba casi segura (¿o quizá sí?), pero el hecho de que le contara eso la hacía sentir como si hubiera perdido un buen amigo.

—¿Ves esa cabaña ahí al fondo? Junto al acantilado. Vive ahí... Nos hemos estado viendo estas dos últimas noches... La conocí el primer día, cuando fui a dar una vuelta para descubrir el terreno, ¿recuerdas?

—Dani, esa cabaña tiene pinta de ser poco accesible... —murmuró Nadia entornando los ojos para ver a lo lejos— Además, no parece muy resistente, y mucho menos, habitable.

—Supuse que dirías algo así —Dani parecía de repente algo molesto. La miraba frunciendo el entrecejo—. Verás, ella vive con su madre, y no tienen mucho dinero, eso es todo lo que tienen.

—De acuerdo, sólo pensé que...

—Ven, te la presentaré. Estoy seguro de que te parecerá maja —dijo él con decisión.

—Oye, Dani, no sé si es buena idea, yo...

Pero el muchacho ya había echado a andar en dirección al acantilado, sin escuchar excusas. Nadia volvió una última vez la cabeza antes de echar a correr tras él.

Cuando estaban llegando, el terreno empezó a descender y Nadia confirmó sus sospechas acerca de la viabilidad del terreno.

—Dani, no sé si deberíamos ir por aquí. En serio, ¿por qué no volvemos con los otros?

—No digas tonterías; además, mira, ha venido a recibirnos —sonrió mirando unos metros más abajo.

Nadia miró en la misma dirección esperando ver al fin a la misteriosa muchacha pero no alcanzó a verla.

—¿Dónde? Es que no la v...

- Hola, Lucía.

Silencio. Nadia miró hacia donde él se fijaba y le dedicó una mirada de enojo.

—No me puedo creer que me hayas traído aquí para hacerme una broma ridícula.

Pero Dani no le escuchaba. Dirigía hacia el vacío una mirada perdida.

—Ésta es Nadia. Es la amiga de la que te hablé.

—Dani, estás empezando a asustarme. No tiene ninguna gracia, vámonos de aquí.

—Sólo estamos hablando. ¿De verdad vas a ser tan maleducada y vas a largarte? —le espetó Dani secamente.

Nadia se sentía verdaderamente acobardada ahora.

—Dani, ahí no hay nadie. Es más, voy a irme ahora mismo.

Dani la miró con severidad y le soltó:

—¡Pensé que tú la aceptarías! ¡Sólo porque es diferente decides dejarla de lado! ¡Por eso no quería contar nada a nadie!

Nadia ya tenía suficiente. Se dio la vuelta y empezó a correr a toda velocidad hacia la dirección opuesta, sin mirar atrás. El corazón le latía con mucha fuerza. ¿Qué dirían los otros? Todavía no podía creer lo que acababa de ver.

lunes, 4 de julio de 2011

Capítulo 1

Transcurría una calurosa tarde de agosto. En la playa, un grupo de jóvenes charlaban sentados en la arena, algunos jugaban al voley-playa y otros se estaban dando un baño en el mar.

—Oye, Nadia, pásame la pelota, porfa - dijo uno de los que jugaba.

—Vooy.

Nadia era una chica de pelo claro y largo y ojos marrones, bastante delgada, aunque no demasiado alta. Tenía diecinueve años. Era de las menores del grupo, y sin embargo ella fue quien tuvo la idea de hacer con sus amigos una escapada a la playa durante unos días, para olvidar la rutina por un tiempo. Y lo cierto es que le había salido todo como deseaba.

Ya era la tercera vez que le pedían el balón. Fue a cogerlo y se lo lanzó a Manu, el chico que lo había pedido.

—Toma, a ver si aprendéis a jugar un poco mejor, que siempre se os va fuera.

—Vente tú, a ver si es tan fácil —la retó el otro, aunque sabía que la muchacha no tendría intención de ir. A Nadia no le gustaban ese tipo de deportes. Ella prefería estar un poco en el agua y quedarse después tomando el sol.

Todo el grupo estaba muy a gusto allí. Les había encantado la idea de Nadia; tenían muchas ganas de despejarse. Sin embargo, había un chico que no parecía estar pasándolo tan bien. Era como si estuviera nervioso por alguna razón. La chica se dio cuenta y se acercó a él.

—¿Qué te pasa, Dani?

Tardó un poco en contestar.

—¿Eh? ¿A mí? Nada, nada... oye, espera —se levantó de un salto.

—¿Qué?

De repente, se le veía mucho más calmado, como si acabara de encontrar la solución de un problema importante.

—¿Puedes venir conmigo un momento?

A Nadia le sorprendió aquella pregunta.

—Eh... vale, como quieras.

Lo miró. Dani era solo dos meses mayor que ella; era alto, moreno y de ojos verdes. Además, tenía un toque divertido que Nadia no sabía explicar muy bien, pero lo que tenía claro es que era muy simpático. Aunque últimamente estaba más callado que de costumbre. No obstante, acababa de mostrarle una de las sonrisas más sinceras que había visto nunca. Tras unos segundos, ella también se levantó y lo siguió. Parecía que simplemente quería dar un paseo por la playa. ¿Por qué la habría llamado a ella? Y ¿para qué? Todos en el grupo sabían de sobra que la joven no buscaba ningún tipo de compromiso ni nada parecido desde el fracaso de su última y única relación. Aunque quizá no fuera eso... Quién sabe. A lo mejor había sido casualidad, porque ella fue quien se había acercado a preguntarle. La verdad es que no lograba intuir sus intenciones.

Al principio no hablaban de nada, pero poco después Dani comenzó a alejarse lentamente de la playa.

—¿Adónde me llevas?

—Ya lo verás, todo a su tiempo.

Nadia cada vez entendía menos de todo esto.

—¿No me vas a contar nada?

—Todavía no. Ten un poco de paciencia, ¿vale?

Finalmente se resignó y continuó caminando a su lado por la arena, cada vez más lejos del mar. ¡Qué misterioso! ¿Qué querría contarle?

Mientras, unos cientos de metros atrás...

—¡Ey, deja de echarme arena, estoy intentando descansar un rato!

—Pues claro, así descansas más tapadita.

- Uy, ¿dónde están Nadia y Dani?

—Hace nada se han ido por allí.

—¡Buf! A saber lo que estarán haciendo... seguro que están... -intervino otro. No terminó la frase. No era necesario. Todos empezaron a reírse, dando rienda suelta a su imaginación.

Que se dieran ese tipo de situaciones en el grupo era habitual. Ya estaban acostumbrados, pero siempre era divertido aventurar las nuevas parejas antes de que se formaran.

—Qué dices, ya sabes que Nadia no es así -intentó defenderla una de sus mejores amigas—. Después de lo que le ocurrió...

—Bueno, bueno, eso ya lo veremos —respondió Manu entre las risas de todos.

—Oye, pero ¿vosotros no habéis visto a Dani un poco raro estos días?

—Puede ser. ¡Seguro que es por eso entonces! —siguió otra con la broma.

Lo que ninguno de ellos sabía es que el propósito de Daniel no tenía que ver en absoluto con sus impuros pensamientos.

viernes, 1 de julio de 2011

Comienza la aventura

Bueno, aquí tenéis el blog para escribir la historia colectiva de la que llevo hablando unos días. Como ya sabéis, os he juntado a unos cuantos para intentar hacer realidad este pequeño proyecto que tenía en mente desde hacía varios meses pero que por diversos motivos se quedó aparcado, y ahora ha vuelto a salir a la superficie.

Lo primero que tenemos que hacer antes de comenzar es decidir los turnos. Sobre todo, quién empieza; lo demás si queréis lo echamos a suertes (incluso se puede decidir aleatoriamente quién empieza si nadie quiere en particular). Y os dejo unas pequeñas reglitas muy sencillas:
Para expresar lo que los personajes dicen en estilo directo (la conversación literal) se escribe un guión, sería algo así:
Y X dijo:
—¡Tengo ganas de comenzar con esto ya!
Si queremos expresar lo que un personaje piensa lo escribiremos entre comillas, algo así:
Y X pensó: "El aburrimiento es muy malo..."
Puede parecer una tontería, pero ya me ha ocurrido que la gente empieza a escribir como quiere y se lía mucho, así que lo pongo claro desde el principio para que no haya confusiones. También os pido que escribáis lo mejor posible en lo que se refiere a la ortografía, aunque igualmente puedo revisarlo pero me ahorraríais bastante tarea. Gracias por adelantado (sé que a alguno le cuesta).

Otra cosa, si queréis comentar algo que no entre dentro de la propia historia hacedlo en los comentarios, no en entradas. Esta entrada será la única que no contenga una parte de la historia. Iré editando para colocar los turnos y demás cosas que se me vayan pasando por la cabeza.

Una última cosa: he pensado que cada persona tendría un límite de cinco días desde que la anterior publicó para escribir su parte cuando sea su turno y, si se sobrepasa, le tocaría a la persona siguiente. Esto es para que no se quede muerto si alguien se retrasa mucho. ¿Os parece bien la cantidad de días o la cambiamos?

Bueno, por ahora creo que ya está. Tenéis que darme una dirección de correo para que os invite y podáis publicar en el blog. Ya queda menos para empezar :)