lunes, 12 de diciembre de 2011

Capítulo 19

La tensión durante de la velada había sido sutil pero palpable, estaban claramente divididos y la desconfianza se abría camino a pasos de gigante entre ellos. Dani apenas fue capaz de pegar ojo durante toda la noche; escuchaba voces, gritos, lamentos y, de vez en cuando, susurros melancólicos. En un principio intentó hacer caso omiso, pero con el paso de las horas fue sumergiéndose en ese ruido hasta que pudo entender lo que le decían, como si fueran una siniestra orquesta. Aquellos lamentos narraban penas, torturas y tragedias.

Cuando por fin los rayos del sol bañaron tenuemente la habitación, Dani se sentía exhausto, ahora comprendía algo mejor lo que ocurría a su alrededor y la verdad le aterraba. Aquellas almas estaban atrapadas, aprisionadas sin escapatoria en este terreno baldío de descanso e inundado de dolor que es para los espíritus la tierra. Pero, ¿por qué? Necesitaba encontrar la razón a tanto dolor, pero no sabía por dónde empezar.

Una nueva idea se abrió camino en su mente: hasta ahora, eran los espíritus los que iniciaban las conversaciones con él; era el momento de probar a ver si funcionaba a la inversa. Comenzó a hablar en voz alta y al rato por fin empezó a oírlos. Nunca había visto tantos a la vez, podría haber unos veinte, y por su apariencia debían de pertenecer a épocas muy dispares. Sin esperar a que aparecieran más, comenzó a contarles lo que le ocurría y vio como poco a poco sus incorpóreos rostros reflejaban preocupación e interés.

Mientras tanto, Pedro y el resto mantenían una acalorada conversación cuando un fuerte golpe sacudió el edificio...

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