- ¿Y esas prisas a qué vienen ahora, Dani? -inquirió Rosa. Todos se quedaron un poco impresionados por la firmeza con que Dani había hablado.
- Hacedme caso, por favor. Todo esto es muy extraño.
- Demasiado extraño, ciertamente -coincidió Manu.- Está bien, busquémosla: no creo que le haya ocurrido nada, sabe cuidarse sola, pero después de todo esto nunca se sabe.
Decidieron ir por parejas para que no se extraviara nadie más. Rosa y Manu fueron juntos; Dani iba con Pedro.
- ¿De verdad crees que la vamos a encontrar? -le preguntó Rosa a su compañero.
- Lo más probable es que aparezca ella si quiere que la encontremos.
- Oye, hay algo que no he entendido muy bien en el comportamiento de Pedro.
- ¿Te refieres a que le dijo a Dani que se había creído toda la parafernalia de los espíritus? Seguramente fue como una estrategia, una forma de intentar averiguar lo que sucede realmente. ¿Quién se iba a tragar eso?
- Sí, tienes razón. Puede ser. Eso sí, la Deoxtrinina no ha funcionado como pensábamos, ¿eh?
- Es verdad, todavía tendría que estar durmiendo si hubiera surtido verdaderamente efecto. A ver si al final va a tener poderes raros...
- ¿En serio te lo piensas creer ahora por eso? -Rosa se reía.- Ten en cuenta que siempre hay excepciones, no todo funciona igual en personas distintas.
- También... Pero tenía entendido que era un medicamento bastante efectivo.
- Ya estás viendo que Dani es un poquito especial.
Mientras tanto, cerca del acantilado...
- Pensaba que estaría por aquí, era uno de los lugares más probables -dijo Dani con una nota de pesimismo en la voz.
- Quizá está en algún otro lugar... ¿qué se te ocurre?
- Espera, creo que ya lo sé -y echó a correr antes de terminar la frase.
Pedro lo siguió aunque Dani iba cada vez más deprisa; le costaba alcanzarlo porque nunca había sido muy deportista. Sin embargo, al final se plantaron los dos en la puerta de la cabaña donde Dani llevó a Nadia, el lugar donde intentó presentarle a Lucía. Entraron y se llevaron una gran sorpresa: la joven sí que estaba allí, pero con un cuchillo clavado cerca del corazón. Aún respiraba, aunque muy débilmente. Dani también podía ver a un espectro que no conocía. Estaba un poco asustada, pero no parecía demasiado alterada por lo que estaba presenciando.
- Hola, soy la madre de Lucía. Bueno, más bien lo era. Me ha dicho Nadia que habéis conseguido liberarla... Ahora está en un lugar mejor...
- ¿Qué le has hecho a Nadia? -interrumpió Dani con fiereza. Pedro lo miraba entre asombrado y miedoso; creía que Dani le hablaba al aire... o a él. Intentó convencerse de lo primero.
- ¿Yo? Nada -respondió el fantasma.- Ella quería hablar con alguno de nosotros, pedirnos ayuda, y se dio cuenta de que esa era la única forma de hacerlo. Ya veo que a ti no te hace falta.
- Eso ahora no importa, ¡tenemos que hacer algo!
- Vale, pero ¿qué? -Pedro estaba paralizado, y su voz sonó muy débil. "Uno de mis amigos se ha vuelto loco, otra se intenta suicidar... cada vez entiendo menos de todo esto".
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