viernes, 30 de diciembre de 2011

Capítulo 21

Mientras tanto, Dani ya había conseguido salir del oscuro sótano. Este albergue en el que ahora se encontraba era muchísimo más grande de lo que él pensaba; la puerta trasera no daba al exterior, sino a un largo pasillo lleno de puertas a ambos lados. Sin embargo, ya no tenía tiempo para dar marcha atrás, porque sus amigos -si es que aún lo eran- lo buscarían pronto. Solamente Pedro y él conocían la existencia de esa puerta, por lo que a pesar de ser un lugar nuevo y extraño, por el momento era seguro. Confiaba en que Pedro no les revelara nada; de hecho, cada vez entablaba más confianza con él, y no sabía muy bien por qué. Quizá porque era el único que estaba dispuesto a escucharle y lo había ayudado a escapar.

"¿Qué hago ahora?", se dijo. Decidió ir mirando puerta tras puerta; quién sabe si podía encontrar algo interesante en alguna de ellas. Así que comenzó por la primera que tenía a su izquierda, no sin antes contar cuántas había en total, para no perderse: cinco a la izquierda y cuatro a la derecha. Pudo abrirla sin problemas, aunque se dio cuenta de que no iba a servirle de mucho entrar en aquella habitación, ya que era pequeña y estaba completamente vacía. O eso le pareció al principio, debido a la oscuridad que allí reinaba. Cuando iba a darse la vuelta para probar con la siguiente, consiguió atisbar un pequeño cofre en una esquina. Intentó abrirlo, pero no podía; estaba cerrado con llave. En vez de eso, un espíritu apareció. "No, otra vez no... A ver si al menos puede ayudarme..."

- Hola -susurró Dani; no quiso hablar alto por miedo a que lo pudieran escuchar. Sin embargo, no hubo respuesta-. Hooolaaaa.

- ¿Eh? ¿Puedes verme?

- Sí, por suerte o por desgracia... -Dani ya estaba un poco harto de todo esto. Siempre era lo mismo, una y otra vez... No sabía si lo que poseía era un don o una carga-. ¿Por qué has aparecido si no sabías que te vería?

- Cada vez que alguien intenta abrir este cofre, siento una poderosa llamada que me atrae hacia aquí, y no puedo ignorarla. El cofre perteneció a mi familia durante mucho tiempo, pero yo fui el último que quedó con vida, y ya ves, ahora ni eso. Sin embargo, nunca he conseguido nada viniendo aquí. Me gustaría no sentir esa imperiosa necesidad de venir cada vez que lo tocan, pero es demasiado fuerte.

- ¿Qué hay dentro?

- Nunca lo supe. Nuestra misión era mantenerlo cerrado por siempre, a pesar de que conocíamos el paradero de la llave que puede abrirlo.

- ¿Y tuvisteis fuerza de voluntad suficiente como para no abrirlo?

- Yo, sí; mis padres fueron más curiosos, y cuando lo consiguieron abrir, murieron en el acto. Yo era pequeño y ese día no estaba con ellos, por eso no me pasó nada. Imagino que el cofre me llama porque lo supe vigilar bien, aunque creo que lo hice más por miedo a lo ocurrido que por otra cosa.

- ¿Qué ocurriría si me lo llevo?

- No lo sé... Puedes intentarlo, si quieres. La única condición es que mientras lo tengas contigo, tengo que seguirte. Lo siento, pero me atrae con demasiada fuerza.

- ¿Y si intento llamar a tus padres?

- Ellos no están ya aquí. No todos los espíritus de los que murieron continúan vagando por este mundo.

- Bueno, ya que voy a tenerte conmigo durante un tiempo, al menos dime tu nombre.

- Me llamo Sergio.

- Encantado, yo soy Dani.

Ambos salieron de la misteriosa habitación, que ahora sí estaba vacía, y Daniel cerró la puerta. Intentó entrar por la primera de su derecha, pero estaba cerrada con llave, así que probó con la segunda que tenía a la izquierda. Pudo abrirla sin problemas.

- ¿Cuánto hace que nadie te invoca?

- Ni siquiera lo recuerdo. Varios años, probablemente. Además, por raro que parezca, la última vez no fue aquí, así que no conozco nada de este lugar.

- ¿Cómo puede ser eso? Si cada vez que alguien toca el cofre has de aparecer, tuviste que ver cómo lo transportaban, ¿no?

- Hay espíritus que pueden trasladar objetos. No son muchos, pero si alguno de ellos toca mi cofre, no siento esa llamada. Once es uno de ellos. No me preguntes la razón, porque no la sé.

- ¿Once? ¿Quién es? -ya era la segunda vez que Dani escuchaba ese extraño nombre... Tenía que ser alguien importante.

Sin embargo, Sergio no tuvo tiempo siquiera de responder. En ese preciso instante apareció un espíritu más grande que todos los que había visto, aún más que el que desprendía el aura morada. Y la suya era verdosa. Además, no podía decir con claridad si era un hombre o una mujer. Sergio se inclinó rápidamente, a modo de reverencia. Dani, sin saber muy bien por qué, también lo hizo, tímidamente.

- Gran Once -susurró Sergio, asustado. Dani estaba un poco confuso.

- ¡Cómo te atreves a pronunciar mi nombre ante uno que no es de los nuestros! -bramó Once, con una voz metálica, que tampoco desvelaba qué fue antaño-. Recibirás tu castigo correspondiente... -dijo mientras se iba acercando a él.

- Yo... no... lo siento... no sabía...

- ¡Calla ya! ¡Por supuesto que lo sabías! -entonces apareció un arma en la mano de Once, algo que Dani nunca había visto. No parecía consistente en absoluto, y tenía la forma de una espada sin mango, simplemente una hoja en forma de media luna. Con ella, Once atravesó el cuerpo de Sergio, y este se desvaneció entre lágrimas, que desapareciercon con él, al igual que el cofre, como si nunca hubiesen existido.

Dani estaba cada vez más asustado. Presentía que el próximo iba a ser él, aunque... ¿acaso sería capaz de matarlo una hoja hecha de la materia de los espíritus?

- Contigo todavía no puedo hacer nada. Por el momento -parecía que hubiera adivinado su pensamiento-. Este estúpido fantasma me ha arruinado mi plan... Pero no pasa nada. Siempre queda otra alternativa.

Dani no era capaz de articular palabra. Y aún menos cuando, después de que Once pronunciara unas palabras en un extraño idioma, el cadáver de Nadia apareció entre los dos. El joven intentó escapar corriendo, pero Once fue más rápido y cerró la puerta de la habitación.

- ¡Ja! Tú no podrás abrirla, pero tus queridos amigos sí. Entonces te encontrarán con el cuerpo de la chica... ¡Este plan dará resultado, sí! -y se fue igual que había venido.

Al momento apareció otro espíritu, y cuál fue su sorpresa al ver a quien menos esperaba encontrarse.

- ¡Nadia!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capítulo 20

El seísmo duró unos instantes, pero se desplazaron muebles y algunos presentes sufrieron una caída del asiento donde se hallaban desayunando y discutiendo alrededor de la mesa.
Por su parte Dani también sufrió las consecuencias y cayó irremediablemente, perdiendo además el contacto que había logrado crear con los espíritus. Tan solo uno de ellos se quedó allí, parado, completamente visible a sus ojos; tan nítido que ni parecía uno de ellos. Desprendía un aura morada pálida, no era azul como la de los demás espectros con los que había tratado hasta entonces. De repente, el espíritu dio un paso adelante que, ante la sorpresa de Dani, resonó al crujir los tablones de madera que tenía debajo, más como si alguien los apretara y retorciese a como si alguien pisara sobre ellos. Dani, asustado pero decidido, miró fijamente a donde se hallarían sus ojos en su forma física, en ese momento se preguntó si realmente los espíritus veían por esos ojos o era solo una manifestación de sus cuerpos que los sostenían, y se hizo el silencio.
Mientras tanto todos los presentes en la mesa empezaron a especular la causa del seísmo, e incluso sospecharon de Dani, por lo que Pedro inistió en que era una suposición demasiado precipitada, al fin y al cabo Dani y él habían entablado confianza hace poco, pero aquello era algo de lo que sabía que no podía hablar aún, de lo contrario sería silenciado junto con Dani y no podría actuar. Debía ser cauto si no quería estar encerrado también y no poder ayudar a Dani, así que tras el comentario todos le miraron raro, pero pronto empezaron a discutir, hecho que Pedro aprovechó para escabullirse entre la confusión e ir a ver al invitado favorito de la noche que continuaba encerrado en aquella habitación.

Mientras, el espectro de gran constitución que se había aparecido delante de Dani comenzó a hablar:

- Buenas, me llamo Fernando, o al menos me llamaba, creo recordar..., tengo otro nombre, un número, pero también lo he olvidado... No sé mucho acerca de mí, ciertamente solo recuerdo que ninguno de los visitantes que tenemos hospedados en este albergue me hace caso, es como si nadie pudiese verme. Tú estabas pidiendo ayuda, y me has mirado, pensé que no me verías pero me has mirado, entonces he querido ayudarte ya que nadie más lo hacía, espero que no sea esa la única razon por la que hablas conmigo, dime, ¿cuál es tu nombre?

- Me... -dudó Dani, asustado aún por la fuerte presencia de aquel individuo- me llamo Daniel, puedes llamarme Dani si quieres.

- Encantado, yo soy Fernando, creo..., bueno puedes llamarme 7, también me llaman así.

- Pero lo de Fernando ya me lo habías dicho, y el número no lo recordabas...

- ¿Quién es Fernando?, 7 es algo más que un número, es mi identificación y posición en este trabajo, es para lo que existo, y también para... Bueno, sé que había más pero no consigo recordarlo..., solo sé que hay algo que no debe olvidárseme y es...

Fernando miró hacia fuera y Dani pudo comprobar que había un muñequito de papel en la ventana de color rojo, era un gato hecho con técnicas de origami, la lluvia lo empapaba y el gato se deformaba por culpa de ello.

- Lo que no debo olvidar es que vosotros no sois buenas personas, y que no os importo nada, por eso tengo que provocar temblores enfadándome para asustaros.

Dani se extraño aún más si cabía.

- Si has sido tú el de los temblores he de decirte que a mí desde luego me has asustado, pero no entiendo por qué dices que son malas personas, solo es que no pueden verte, yo sí.

- No me lo creo, Once dice que lo son, ella nunca me miente.

- ¡Once!... -exclamó Dani-. No importa, yo sí te veo, en cualquier caso ¿por qué no deberías importarme? Tú eres el único de todos esos amigos tuyos que ha respondido a mi llamada de auxilio.

- En ese caso, te ayudaré, pero... Oh no, había olvidado que se me iba a olvidar seguramente. Tengo un poco de mala memoria sabes, Once sabe cómo hacerme recordar cosas, no me acuerdo de cómo, pero ese gatito de ahí fuera me ha hecho recordarlo no sé por qué, aun así mucho gusto en concoerte... Daniel, ¿puedo llamarte Dani?

- Pero si te he dicho que sí, ten, apunta mi nombre en un papel.

- No puedo, tengo la capacidad de leer aún mas atrofiada que la de recordar, solo sé pronunciar palabras.

- Está bien, mucho gusto en conocerte...

Tras desvanecerse, Pedro llegó a la habitación, y ambos se pusieron al corriente de lo que pasaba, debían hacer algo pronto, los chicos irían a por Dani así que nadie podría hacer ya nada si eso ocurría. Pedro tomó una dificil decisión, liberó a Dani, y tras un apretón de manos se volvió a escabullir mientras Dani salía por la puera trasera.

Ambos tenian la misma idea en mente, aprender papiroflexia, no era un gran pasatiempo pero era necesario para hacer una figura de origami. Sin embargo, la trayectoria de Pedro se vio cortada por sus amigos, y cambió completamente de actitud.

- Chicoss, chicos... Dani, Dani se ha escapado, parece que ese temblor debió abrir la puerta. Estaba algo desencajada, así que he ido a arreglarla y él ya no estaba.

Todos, extrañados, decidieron urdir un plan para encontrarle. Por primera vez romperían el grupo, para ir más allá del albergue...

lunes, 12 de diciembre de 2011

Capítulo 19

La tensión durante de la velada había sido sutil pero palpable, estaban claramente divididos y la desconfianza se abría camino a pasos de gigante entre ellos. Dani apenas fue capaz de pegar ojo durante toda la noche; escuchaba voces, gritos, lamentos y, de vez en cuando, susurros melancólicos. En un principio intentó hacer caso omiso, pero con el paso de las horas fue sumergiéndose en ese ruido hasta que pudo entender lo que le decían, como si fueran una siniestra orquesta. Aquellos lamentos narraban penas, torturas y tragedias.

Cuando por fin los rayos del sol bañaron tenuemente la habitación, Dani se sentía exhausto, ahora comprendía algo mejor lo que ocurría a su alrededor y la verdad le aterraba. Aquellas almas estaban atrapadas, aprisionadas sin escapatoria en este terreno baldío de descanso e inundado de dolor que es para los espíritus la tierra. Pero, ¿por qué? Necesitaba encontrar la razón a tanto dolor, pero no sabía por dónde empezar.

Una nueva idea se abrió camino en su mente: hasta ahora, eran los espíritus los que iniciaban las conversaciones con él; era el momento de probar a ver si funcionaba a la inversa. Comenzó a hablar en voz alta y al rato por fin empezó a oírlos. Nunca había visto tantos a la vez, podría haber unos veinte, y por su apariencia debían de pertenecer a épocas muy dispares. Sin esperar a que aparecieran más, comenzó a contarles lo que le ocurría y vio como poco a poco sus incorpóreos rostros reflejaban preocupación e interés.

Mientras tanto, Pedro y el resto mantenían una acalorada conversación cuando un fuerte golpe sacudió el edificio...

domingo, 11 de diciembre de 2011

Capitulo 18

Cara a cara de nuevo con la puerta en un entorno lúgubre, sin horizonte, tan oscuro como inmenso, Dani volvía a presenciar aquel sueño como otras noches anteriores.

—Dani, estoy aquí en tu sueño por alguna razón, porque algo habrás hecho o porque no sabes qué hacer para resolver algún problema con tus amigos.

Sin embargo, en esta ocasión pudo atravesar la barrera de tiempo de su propio sueño, quizás por haber soñado ya demasiadas veces con lo mismo y que la indiferencia no le despertase o quizás por su desesperado interés en saber más acerca de la situación que le rodeaba, recordaba la habitación en la que estaba encerrado, y también que se trataba de un sueño, pero no podia despertar aún.

—Este lugar es uno de los lugares que te corroe, este lugar puede sacar lo peor de ti y lo peor de todos, ya que tus amigos parecen haber cambiado. Mantente firme, mantente fuerte, no cambies y no dejes que este lugar te atrape. Eres libre de marchar de este sitio cuando tengas la oportunidad, pero aún tienes un problema que atender con tus amigos. No puedes irte, como siempre te enseñé, jamás solventarás un problema si lo eludes y sales corriendo, solo sé fuerte, solo no cambies.

Durante el discurso de la voz que tenia similitudes inequívocas con la de su madre se pudo ver con claridad una luz que emergía de la puerta. Dani se disponia a tocarla con el dedo índice, cuando...

—Dani, Dani, ¿estás despierto? —se escuchó junto con los golpes de Pedro, que llamaba a la puerta de la habitación donde se encontraba Dani.

Pedro desaseguró la puerta y entró. Dani le recibió desconfiado; Pedro notó su desconfianza y le explicó que todo había sido una artimaña pero que, tras ver a Nadia antes del mensaje, estaría dispuesto a escucharle.

—Pedro, antes de que oigas lo que tengo que decirte creo que lo mejor sería que escuchases este consejo, pase lo que pase en este lugar lo mejor es que no cambies, este sitio puede sacar lo peor de ti.

—¿Cómo lo sabes?

—Desde hace un tiempo tengo sueños en los que, además de intervenciones de espíritus que a menudo puedo ver, me habla mi madre, estas son palabras textuales suyas de esta noche, siempre ha acertado con sus palabras.

—No sé qué decirte Dani, no sé de qué fiarme ahora mismo, ni tú ni los demás parecéis tener la respuesta a lo que ocurre, y todos decís tenerla, todos creen que tú has secuestrado el cuerpo de Nadia, y por tanto te asocian con su muerte.

Dani explicó todo detalladamente, desde lo del acantilado hasta su última visión fantasmal en esa misma habitación, y Pedro, absorto, optó por dar por válida su interpretación de los hechos.

—Escucha, yo no quiero irme de aquí sin que todo vuelva a ser como antes, e intuyo que tú tampoco Dani, así que lleguemos al fondo de esto, antes de que todos desconfiemos de todos en este albergue, menudas vacaciones nos estamos tomando, ¿eh?

Ambos optaron por salir de la habitación, pero Dani sabía que de encontrarla vacía el resto pensaría mal de Pedro, así que optó por quedarse ahí hasta que Pedro encontrase una prueba que pudiese quitarle la culpa. Esa noche, Pedro dijo a los demás que Dani no había pronunciado muchas palabras, pero que se mostraba dócil y no había salido de la habitación, ante lo que los demás no dieron relevancia de que en el mensaje se describía claramente que un segundo involucrado arrastró hacia lo desconocido el cuerpo de Nadia. Entre recelo y curiosidad, miraban todos a Pedro en una velada que se desarrolló silenciosa para el resto de la noche.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Capítulo 17

- ... Casi me voy de la lengua, quiero decir que... realmente no es un sitio donde me resulte personalmente agradable estar.

- Pero, ¿por qué razón dices eso?, todo esto es solo un albergue.

- ¡Este lugar y sus alrededores forman parte de algo mayor de lo que tú crees o puedas creer que es! -entonó mientras se desvanecía atormentada turbando el ambiente. De repente, un frío yermo acompañado del silencio más sepulcral que jamás Dani habia presenciado envolvió la sala, cuando ese silencio, fue mancillado por una voz seca y áspera que, al escucharse tras Dani, le dejó los pelos de punta, sintió tal susurro como si alguien le hubiera hablado al oído e incluso pudo notar cómo el vaho desenfriaba su oreja tan gélida como el ambiente.

- Yo también los veía.

Tras desvanecerse el espiritu, éste reapareció en la vieja cabaña cerca de donde Nadia cayó cuando Dani fue a presentarle a su nueva amiga, días atrás, cuando todo era normal, allí todo oscurece y no deja ver más que pequeñas luces blancas alrededor, entonces, alguien hace acto de presencia:

- Debería castigarte por lo que has hecho, debería hacerlo y quiero hacerlo, no mantengas tus esperanzas de irte también hacia lo que llamáis la luz, ese chaval no se entrometerá más en donde no le llaman, ¿acaso vas a alejarte de mí sin cumplir con tu obligación antes? Por no hablar de que casi mencionas lo que ocurre aqui, no voy a permitir que ese chico se entrometa por más tiempo y que mancille con su presencia nuestro descanso. Olvídate, tú y todos los demás, de ir hacia la luz, si quisierais ya lo habríais hecho; si pudierais, también, pero aún tenemos que acabar lo que empezamos, ¿o es que olvidas lo que pasó aquí?, ¿no quieres acaso terminar con lo que te ata aún a este mundo? El rencor, la ira, la tristeza...

- No, gran Once, no debería ser así, no he pensado en eso siquiera, era solo...

- A callar, creo que ya no queda mucho para que no nos moleste más, al fin y al cabo sus amigos no nacieron para ver, no podrán verle como tampoco nos ven si él muere. Ellos desconfían de él, pero no lo suficiente como para hacerle daño. Nadia debe peligrar por su culpa, eso les decidirá a ser más duros con el chico, y nos dará ventaja, pero quiero conseguir que ese chaval también actúe contra ellos, cuando todo esto acabe no debe quedar nadie vivo.

Posteriormente a la disputa, el fantasma que se hacia llamar Once, se dejó caer en torno al cuerpo tendido de Nadia, y caminó con él lejos de donde alcanzaba la vista.
Entonces Pedro, que en ese momento estaba asomado un poco a la puerta, vio levantarse a Nadia y optó por callar creyendo estar teniendo algún tipo de alucinación.

- ¿Qué ocurre? -preguntó a gritos Pedro mientras corría hacia ellos, ya estaba en el cuarto de baño cuando tras ver discutiendo y murmurando al grupo en torno al espejo pudo comprobar hororizado un mensaje que habia sido escrito sobre el vaho que lo empañaba:

"Sé que estáis esperando a que confiese cualquier acto contra vosotros o Nadia estos pasados días, pero creo que he llegado a mi limite, si no queréis morir como ella, tenéis que soltarme, alguien se ha ocupado ya de llevarse ya su cadaver por mí, podéis comprobarlo si queréis, no estáis solos aquí, ¿negociamos?"

- Esperad chicos, he visto a Nadia, ella se ha levantado por su cuenta, y se ha ido, no pude hacer nada porque estaba paralizado por el miedo, creí que era una alucinación pero eso explicaría...

- ¿Seguro que no eres tú el que se la ha llevado?, ya nos has ayudado a tomar su confianza antes, parece que no sabes aún de qué parte estás. ¿Seguro que hiciste lo que tenías que hacer? Nadie más puede haberse llevado el cadáver.

- No sé de qué me hablas, en serio.

- Esta clase de mensajes son los que llevamos siguiendo desde que aparecen en el espejo, y hasta ahora siempre han dado en el clavo, está claro que o Dani está loco, o tiene doble personalidad, estos mensajes amenazadores nos han dicho siempre dónde se encontraban Nadia y Dani antes, mantuvimos por esa misma razón en secreto su existencia para Dani, pero quizás debíamos haberlo hecho también para ti.

- Chicos -contestó uno de los presentes-, ¿es que no os dais cuenta de que todo esto nos está fragmentando aún más?

- Pedro seguramente esté cansado y habrá imaginado algo como lo que cuenta.

- Tienes razón, será mejor que Pedro descanse y que hablemos cuanto antes con Dani, pero necesitamos alguien de confianza para tratar con él, asi que cuando te encuentres dispuesto nos avsias y hablas con él.

Pedro sabía lo que había visto, así que en cuanto todos se acostaron esa noche, decidió hacer una visita a Dani y preguntarle algo de su interés más personal, no creía que Dani se inventara todo lo que decía, no tras ver lo que vio.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Capítulo 16

Efectivamente, lo era. O eso es lo primero que pensó al despertarse, pero lo que no le cuadraba a Dani es que todo estuviera tan oscuro. Pronto se dio cuenta de que la cama en la que estaba no era la del albergue. ¿Donde estaba ahora? Pronto recordaba algo. Recordaba su sueño, o lo que creía que era un sueño, en el que Nadia moría. Pero, de pronto se dio cuenta de lo que pasaba. Nada había sido un sueño. Estaba encerrado en un sitio oscuro, frío y desconocido. ¿Quién lo había encerrado ahí? Al cuestionarse esa pregunta, le vinieron a la cabeza las palabras que Nadia dijo jadeando en la cabaña de ese fantasma, "No los creas, todos ellos fingen... Tus amigos... El medicamento... Me he tomado tu medicamento..."

Tras unos duros minutos de reflexión Dani empezó a arrastrar las manos por las paredes para ver si encontraba algún interruptor que iluminase la lúgubre habitación. Justo cuando lo encontró, con toda su esperanza lo encendió, pero no funcionaba. Pronto escuchó unos pasos detrás de la puerta, así que se estiró de nuevo en la cama y se hizo el dormido.

Entró Pedro y dejó un plato de comida en el suelo, un vaso de agua y se fue. La verdad es que el olor a comida, le hizo despertar a Dani el apetito así que se acerco al plato. Pero... Por un momento pensó que la comida podría contener Deoxtrinina, pero el hambre era aún mayor, así que le dio un bocado y... Y entonces escuchó la voz.

- ¿Quién eres? -preguntó un espectro, como el de la chica del albergue.

- Oh Dios, en serio, estoy loco -se dijo Dani a sí mismo.

- ¿En serio me puedes ver? ¡¿ME ESTÁS ESCUCHANDO?! -gritó el fantasma.

- Digamos que tengo un sexto sentido... -explicó Dani.

- Bueno, ahora ya no importa. Todo el que acaba en este sótano corre el mismo destino -dijo el fantasma.

- ¿El mismo destino? - preguntó Dani.

- Sí, este sótano era un antiguo...