domingo, 29 de enero de 2012

Capítulo 27

Y en ese mismo instante oyó una voz demasiado cercana para su gusto.

- ¿Dani? ¡Daniiii!

La reconoció: era Rosa. Pocos segundos después, estaba allí arriba, mirando hacia la grieta. Sin embargo, siguió buscando por otro lugar, como si no lo hubiera visto. Entonces se dio cuenta de que tenía de nuevo el espíritu de Nadia a su lado.

- Estoy aprendiendo algunas cositas... he conseguido que no se percatara de que estabas aquí -susurró.

Dani se quedó estupefacto. ¿Fantasmas con poderes? Lo que faltaba.

- ¿Por qué me ayudas, después de lo que te hice?

- No sé... siento que es lo que tengo que hacer, simplemente. Quizá es simplemente porque no quiero que Once te venza... ya que eso no acarrearía nada bueno.

- ¿Ahora resulta que me voy a tener que enfrentar a Once?

- No aún, tranquilo. Pero, tarde o temprano, seguramente...

- Bueno, pues para ello tendrás que explicarme algo más sobre ella, ¿no?

- Hm... pensaba que te interesaría más saber por qué pone "Hospital Sta. Verónica" en ese grabado de ahí.

- ¿Y tú lo sabes?

- Supongo que esto de ser espíritu tiene sus ventajas -le guiñó el ojo con tristeza-. De todas formas, ya no va a hacer falta que te lo cuente yo.

- ¿Y la placa que me regalaste? ¿Por qué está aquí?

- Conseguí traerla y colocarla en un lugar en que pudieras encontrarla. Te ha costado un poco recordarlo, ¿eh? Gracias a esa placa aún estoy protegida de Once, especialmente si la tienes contigo. Si se rompe... prefiero no saber lo que ocurrirá. Ya he quebrantado demasiadas normas.

De repente, Nadia desapareció. Dani intentó recordar. ¿Dónde había oído ese nombre antes? Once, Once... Estaba seguro de que había algo importante que se le escapaba. Sintió una enorme impotencia, porque no conseguía recordarlo, y se arrepintió de haber querido olvidar lo que era en vez de afrontarlo y utilizar su don, porque tenía que serlo, para beneficiarse él y los que estuvieran consigo. Pero, mientras reflexionaba, llegó Pedro corriendo. Y éste sí que lo vio con una facilidad pasmosa, como si supiera exactamente dónde tenía que buscar.

- ¡Dani! ¡Tengo que contarte algo! ¡Sal de ahí!

- Si salgo me van a encontrar, seguro.

- No; ya es tarde y han aplazado la búsqueda. Les he dicho que iba a proseguir un poco más y volvería pronto, así que tampoco tengo mucho tiempo, pero no podemos quedarnos aquí.

- No lo entiendo. ¿Por qué no? Si no van a venir...

- No estés tan seguro. Pueden sospechar de mí y salir en mi busca. Vamos al pasillo; he visto que ninguno de ellos ha ido por ahí para llegar hasta aquí.

Pedro ayudó a Dani a salir de la grieta, y entonces vio que tenía la placa metálica.

- Vaya, creo que tú también tienes novedades...

- Veo a Nadia -Dani no pudo contenerse más. Sin embargo, Pedro no se sorprendió tanto como él pensaba.

Ya habían llegado al pasillo de las nueve puertas. Dani sabía que en la primera que abrió no podría ocurrir nada demasiado extraño, porque antes solo había un cofre y había desaparecido con la "muerte" de Sergio. Pensando en ello se preguntó si Once lo había mandado con sus padres o simplemente le había arrebatado lo poco que le quedaba para conseguirlo. Y supuso tristemente que lo segundo tenía más sentido. No obstante, antes de cruzar la puerta vio que Pedro cogía una jeringuilla del suelo.

- Así que esto antes era un hospital... -dijo Dani.

- Y lo peor es que no es la primera vez que estamos aquí -le respondió su amigo.

Pedro pudo comprobar que no había caído sobre ningún suelo arenoso; era parte del vívido sueño que había tenido poco antes. A pesar de ello, sentía que todo lo que había visto ya lo había vivido años atrás. Y esa niña...

- Sara... -se le escapó en voz alta.

- ¿Qué?

Pedro decidió empezar por el principio. Sabía que pocas cosas podían asustar a Dani ya, pero tenía que explicarle todo con detalles para poder conseguir urdir una solución a todo lo que estaba ocurriendo.

- Antes de ir a buscarte he tenido algo así como un sueño, o quizá era solamente un flashback, no lo sé. El caso es que he podido ver una situación de mi infancia que ni siquiera recordara; era como si me hubiesen quitado esa parte de mi vida de mi mente, y ahora he conseguido recuperarla.

- A mí me ha ocurrido algo parecido...

- Bien, pues he podido ver este lugar como era hace diez años... un hospital, como ya has averiguado... y a mi hermana pequeña.

- ¿Tienes una hermana? -Dani siempre había creído que Pedro era hijo único, como él.

- Tenía. Eso es lo más curioso, que ni mis padres ni yo nos acordábamos de ella... hasta que hoy he visto esto. Ahora voy recordando más detalles...

- Espera, ahora que lo dices... Creo que fuimos al hospital un día a verla, ¿verdad? No puede ser... ¿cómo hemos olvidado tanto?

- ¿Te acuerdas? Todo comenzó con una simple gripe, pero se complicaron un poco las cosas. Una mañana, de repente, cuando llegamos allí mis padres y yo nos dijeron que había muerto. Así, de repente. No tenía mucho sentido, porque tampoco estaba tan grave. Y pensar que ni me acordaba... Dani, esto es demasiado extraño... ¡Por cierto! También he podido ver a un tal doctor Fernando, con un siete, y... la doctora Mabel... ella la mató... Muchas piezas encajan ahora...

Dani intentaba seguir el hilo. Notaba que Pedro intentaba contener las lágrimas, pero era necesario descubrir todo lo posible. ¿Sería capaz de volver a llamar al espíritu de Fernando y saber más?

- ¿Y esa doctora Mabel... portaba algún número?

- Sí, el Once, ¿por qué?

- No es posible...

No hay comentarios:

Publicar un comentario