- ¡Maldita sea, Nadia qué demonios haces! -exclamó Dani.
Pedro no daba crédito a sus ojos, y en ese momento entraron Manu y Rosa corriendo.
- Hemos oído voc... ¡NADIA! -gritó Rosa horrorizada llevándose las manos a la boca; Manu se quedó como paralizado. Pero Nadia miraba sólo a Dani.
- Te engañan -consiguió articular mientras sangraba profusamente.
- ¿Qué?
- Dani... -jadeó Nadia- No los creas, todos ellos fingen... Tus amigos... El medicamento... Me he tomado tu medicamento...
- ¡Nadia qué demonios te pasa! -bramó Pedro adelantándose.
Sin embargo, Nadia no pudo decir nada más. Cayó de rodillas con un golpe sordo, y se derrumbó sobre los brazos de Pedro, que se había lanzado a por ella. Ya ni podía respirar. Unas lágrimas brotaban de sus ojos mientras hacía tremendos esfuerzos por aspirar algo de aire.
Unos segundos más tarde, Nadia había dejado de moverse. El silencio reinaba en la cabaña. Rosa acudió lentamente y sin poder creérselo al lugar donde Pedro estaba agachado junto a la muchacha; Manu seguía sin moverse, paralizado por la emoción.
- Muerta... -susurró Manu como ido.
Rosa y Gabriel sollozaban en silencio y Dani se sentía rarísimo. ¿Era un sueño? Una pesadilla, sin duda. ¿Nadia muerta? Esas cosas sólo pasan en las pesadillas. ¿Y eso de que le engañan? ¿El medicamento?
- ¿Es un sueño? -eso fue todo lo que le salió a Dani de su boca. Los otros le miraron, con los ojos anegados en lágrimas.
Siento el retraso... perdón a todos.
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