- ¡Maldita sea, Nadia qué demonios haces! -exclamó Dani.
Pedro no daba crédito a sus ojos, y en ese momento entraron Manu y Rosa corriendo.
- Hemos oído voc... ¡NADIA! -gritó Rosa horrorizada llevándose las manos a la boca; Manu se quedó como paralizado. Pero Nadia miraba sólo a Dani.
- Te engañan -consiguió articular mientras sangraba profusamente.
- ¿Qué?
- Dani... -jadeó Nadia- No los creas, todos ellos fingen... Tus amigos... El medicamento... Me he tomado tu medicamento...
- ¡Nadia qué demonios te pasa! -bramó Pedro adelantándose.
Sin embargo, Nadia no pudo decir nada más. Cayó de rodillas con un golpe sordo, y se derrumbó sobre los brazos de Pedro, que se había lanzado a por ella. Ya ni podía respirar. Unas lágrimas brotaban de sus ojos mientras hacía tremendos esfuerzos por aspirar algo de aire.
Unos segundos más tarde, Nadia había dejado de moverse. El silencio reinaba en la cabaña. Rosa acudió lentamente y sin poder creérselo al lugar donde Pedro estaba agachado junto a la muchacha; Manu seguía sin moverse, paralizado por la emoción.
- Muerta... -susurró Manu como ido.
Rosa y Gabriel sollozaban en silencio y Dani se sentía rarísimo. ¿Era un sueño? Una pesadilla, sin duda. ¿Nadia muerta? Esas cosas sólo pasan en las pesadillas. ¿Y eso de que le engañan? ¿El medicamento?
- ¿Es un sueño? -eso fue todo lo que le salió a Dani de su boca. Los otros le miraron, con los ojos anegados en lágrimas.
sábado, 26 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
Capítulo 14
- Tenemos que encontrar a Nadia. Ya.
- ¿Y esas prisas a qué vienen ahora, Dani? -inquirió Rosa. Todos se quedaron un poco impresionados por la firmeza con que Dani había hablado.
- Hacedme caso, por favor. Todo esto es muy extraño.
- Demasiado extraño, ciertamente -coincidió Manu.- Está bien, busquémosla: no creo que le haya ocurrido nada, sabe cuidarse sola, pero después de todo esto nunca se sabe.
Decidieron ir por parejas para que no se extraviara nadie más. Rosa y Manu fueron juntos; Dani iba con Pedro.
- ¿De verdad crees que la vamos a encontrar? -le preguntó Rosa a su compañero.
- Lo más probable es que aparezca ella si quiere que la encontremos.
- Oye, hay algo que no he entendido muy bien en el comportamiento de Pedro.
- ¿Te refieres a que le dijo a Dani que se había creído toda la parafernalia de los espíritus? Seguramente fue como una estrategia, una forma de intentar averiguar lo que sucede realmente. ¿Quién se iba a tragar eso?
- Sí, tienes razón. Puede ser. Eso sí, la Deoxtrinina no ha funcionado como pensábamos, ¿eh?
- Es verdad, todavía tendría que estar durmiendo si hubiera surtido verdaderamente efecto. A ver si al final va a tener poderes raros...
- ¿En serio te lo piensas creer ahora por eso? -Rosa se reía.- Ten en cuenta que siempre hay excepciones, no todo funciona igual en personas distintas.
- También... Pero tenía entendido que era un medicamento bastante efectivo.
- Ya estás viendo que Dani es un poquito especial.
Mientras tanto, cerca del acantilado...
- Pensaba que estaría por aquí, era uno de los lugares más probables -dijo Dani con una nota de pesimismo en la voz.
- Quizá está en algún otro lugar... ¿qué se te ocurre?
- Espera, creo que ya lo sé -y echó a correr antes de terminar la frase.
Pedro lo siguió aunque Dani iba cada vez más deprisa; le costaba alcanzarlo porque nunca había sido muy deportista. Sin embargo, al final se plantaron los dos en la puerta de la cabaña donde Dani llevó a Nadia, el lugar donde intentó presentarle a Lucía. Entraron y se llevaron una gran sorpresa: la joven sí que estaba allí, pero con un cuchillo clavado cerca del corazón. Aún respiraba, aunque muy débilmente. Dani también podía ver a un espectro que no conocía. Estaba un poco asustada, pero no parecía demasiado alterada por lo que estaba presenciando.
- Hola, soy la madre de Lucía. Bueno, más bien lo era. Me ha dicho Nadia que habéis conseguido liberarla... Ahora está en un lugar mejor...
- ¿Qué le has hecho a Nadia? -interrumpió Dani con fiereza. Pedro lo miraba entre asombrado y miedoso; creía que Dani le hablaba al aire... o a él. Intentó convencerse de lo primero.
- ¿Yo? Nada -respondió el fantasma.- Ella quería hablar con alguno de nosotros, pedirnos ayuda, y se dio cuenta de que esa era la única forma de hacerlo. Ya veo que a ti no te hace falta.
- Eso ahora no importa, ¡tenemos que hacer algo!
- Vale, pero ¿qué? -Pedro estaba paralizado, y su voz sonó muy débil. "Uno de mis amigos se ha vuelto loco, otra se intenta suicidar... cada vez entiendo menos de todo esto".
martes, 1 de noviembre de 2011
Capítulo 13
No sabía qué hacer, la habitación permaneció en silencio y de repente él contestó:
-Estoy aquí por alguna razón.
-Esta..., ¡esta es mi habitación!, ¿pero qué ha pasado aquí, eres tú Andrea? Si eres tú, por favor sácame de esta pesadilla, ahora he de irme, no sé en que modo puedo ayudarte, ni siquiera sé mucho de ti, déjame ir.
A posteriori de un enorme pasillo, que parecía ocupar lo que antes era el comedor, con todas las sillas y mesas ardierndo y flotando cerca del techo, cuan lo hacía la maleta de Dani, pudo divisar una sombra esfumándose tras la puerta que conducía al exterior, la siguió, y cuando estaba a punto de alcanzarla, la puerta se cerró, pero un sollozo distante llamó la atención de Dani:
- Lo siento, lo siento hijos, pero vais a ..., y no puedo salvaros ... soy despreciable, lo siento niños, mamá no quiere veros arder, mamá es demasiado cobarde para quedarse a morir con vosotros, perdonadme.
-De pronto otras voces se escucharon:
-¡Señora!, ¡señora!, tenemos que irnos, ese tío ha desperdigado gasolina por los alrededores también, si una chispa la alcanza volaremos por los aires, debemos irnos, ya se han ocupado de poner a salvo a su marido, ya no podemos hacer nada más.
Dani cruzo la puerta decidido a insistir por la vida de los hijos de esa mujer, pero entonces, ya no estaban allí no los hombres ni la mujer, al girar la vista pudo comprobar que una cabaña en ruinas se alzaba sobre su figura, el fuego parecía haber pasado, mientras, pudo comprobar que al fondo del pasillo donde estaba su habitacíon se encontraba Andrea, así que corrió hacia ella tanto como la pesada atmosfera le permitía.
Lentamente caían cada uno de sus ralentizados pasos, que lo acercaban a su meta, el eco de su propia voz le aturdía de fondo, similar a una voz interna en su mente, así como voces familiares que a cada métro que avanzaba se hacían de sentir más aún, mientras tanto, un blanco cegador le arrebataba la visión frontal de la escena, desde fuera hacia dentro, como el marco circular de un cuadro abstracto, hasta que...
-¡Andrea, por favor sacame de aquí!
Mientras coría la chica, con un bebé en brazos, en esta ocasión respondió:
-Perdóname mamá, soy demasiado cobarde, como para vivir sola, sola con este recuerdo.
-De pronto y tras oír aquellas palabras entre tan incierta visibilidad blanquecina, Dani despertó del sueño entre sudores, comprendiendo que la luz que le cegaba no era sino el sol que a través de sus párpados revelaba posarse sobre su rostro.
Se encontró rodeado de todos sus amigos, algunos con cara de entusiasmo, otros con cara de preocupación y otros simplemente indiferentes ante la situación, entre preguntas típicas como un -¿Qué ha pasado?, -o: -¿Por qué estás tan pálido?, -o quizás alguna afirmación del tipo:- Está loco.
-Estoy aquí por alguna razón.
Repetía la frase sin tomar aliento, enlazando su principio con su fin, ahogando su tomada voz en un suspiro, apenas sin aire, similar a un sollozo, mientras en su mente esa frase procunciada por su madre en aquel parámo perdido en algun lugar de su premonitorio subsconsciente, le recordaba aquel sueño tan real casi ni se daba cuenta de que estaba hablando en voz alta.
Tras exalar su último suspiro ahogado, sus pupilas ascendieron simultáneamente ocultándose tras sus párpados aún cerrándose, dejando ver el blanquecino color del resto de sus ojos, los cuales se cerraron lentamente mientras su torso se deserguía hacia el colchón de aquella cama dejándole tumbado con las piernas fuera de la misma.
Ahora Dani despierta tras lo que a su parecer es una larga siesta tendido en la misma cama de donde calló su consciencia antes, habia algo extraño en el ambiente y la atmósfera parecía cargada, así pues la habitación se hallaba teñida de un color naranja muy llamativo que turbaba aun más el ambiente, las paredes parecían brillar y emitir una luz similar a la de una llama que las consumiese, suciedad y algunos objetos pequeños flotaban a su alrrededor así como su propia maleta, ahora deshecha, que levitaba casi colindante al techo.
Tras exalar su último suspiro ahogado, sus pupilas ascendieron simultáneamente ocultándose tras sus párpados aún cerrándose, dejando ver el blanquecino color del resto de sus ojos, los cuales se cerraron lentamente mientras su torso se deserguía hacia el colchón de aquella cama dejándole tumbado con las piernas fuera de la misma.
Ahora Dani despierta tras lo que a su parecer es una larga siesta tendido en la misma cama de donde calló su consciencia antes, habia algo extraño en el ambiente y la atmósfera parecía cargada, así pues la habitación se hallaba teñida de un color naranja muy llamativo que turbaba aun más el ambiente, las paredes parecían brillar y emitir una luz similar a la de una llama que las consumiese, suciedad y algunos objetos pequeños flotaban a su alrrededor así como su propia maleta, ahora deshecha, que levitaba casi colindante al techo.
-Esta..., ¡esta es mi habitación!, ¿pero qué ha pasado aquí, eres tú Andrea? Si eres tú, por favor sácame de esta pesadilla, ahora he de irme, no sé en que modo puedo ayudarte, ni siquiera sé mucho de ti, déjame ir.
Tras la única respuesta de la madera crujiendo y chirriando a su alrrededor, Dani optó por explorar el lugar, asi que salió de la habitación.
A posteriori de un enorme pasillo, que parecía ocupar lo que antes era el comedor, con todas las sillas y mesas ardierndo y flotando cerca del techo, cuan lo hacía la maleta de Dani, pudo divisar una sombra esfumándose tras la puerta que conducía al exterior, la siguió, y cuando estaba a punto de alcanzarla, la puerta se cerró, pero un sollozo distante llamó la atención de Dani:
- Lo siento, lo siento hijos, pero vais a ..., y no puedo salvaros ... soy despreciable, lo siento niños, mamá no quiere veros arder, mamá es demasiado cobarde para quedarse a morir con vosotros, perdonadme.
-De pronto otras voces se escucharon:
-¡Señora!, ¡señora!, tenemos que irnos, ese tío ha desperdigado gasolina por los alrededores también, si una chispa la alcanza volaremos por los aires, debemos irnos, ya se han ocupado de poner a salvo a su marido, ya no podemos hacer nada más.
Dani cruzo la puerta decidido a insistir por la vida de los hijos de esa mujer, pero entonces, ya no estaban allí no los hombres ni la mujer, al girar la vista pudo comprobar que una cabaña en ruinas se alzaba sobre su figura, el fuego parecía haber pasado, mientras, pudo comprobar que al fondo del pasillo donde estaba su habitacíon se encontraba Andrea, así que corrió hacia ella tanto como la pesada atmosfera le permitía.
Lentamente caían cada uno de sus ralentizados pasos, que lo acercaban a su meta, el eco de su propia voz le aturdía de fondo, similar a una voz interna en su mente, así como voces familiares que a cada métro que avanzaba se hacían de sentir más aún, mientras tanto, un blanco cegador le arrebataba la visión frontal de la escena, desde fuera hacia dentro, como el marco circular de un cuadro abstracto, hasta que...
-¡Andrea, por favor sacame de aquí!
Mientras coría la chica, con un bebé en brazos, en esta ocasión respondió:
-Perdóname mamá, soy demasiado cobarde, como para vivir sola, sola con este recuerdo.
-De pronto y tras oír aquellas palabras entre tan incierta visibilidad blanquecina, Dani despertó del sueño entre sudores, comprendiendo que la luz que le cegaba no era sino el sol que a través de sus párpados revelaba posarse sobre su rostro.
Se encontró rodeado de todos sus amigos, algunos con cara de entusiasmo, otros con cara de preocupación y otros simplemente indiferentes ante la situación, entre preguntas típicas como un -¿Qué ha pasado?, -o: -¿Por qué estás tan pálido?, -o quizás alguna afirmación del tipo:- Está loco.
Dani alzó la mirada y pudo ver a Andrea con un bebé en brazos desvanecerse entre la atmósfera, al menos ahora, todos prestaban seria atención a lo que Dani tuviera que decir...
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