-Dios, Pedro, ella era la única que podía ayudarme, y ahora ¿cómo le explicaremos esto a los demás, cómo ha pasado esto?
Dani se comía por dentro tantas preguntas que no podía responder ni tenían explicación como muchas otras cosas que le habían sucedido en este tiempo.
Pedro le contestó:
Estuvieron hablando durante un buen rato, cuando se dieron cuenta era la hora de subir a comer.
Cuando llegaron al albergue y se reunieron todos a comer, todo estaba en silencio, nadie decía nada, lo único que se escuchaba era el sonido de los tenedores y cuchillos raspandoen el plato. Cuando terminaron todos de comer se fueron al salón y cada uno iba su bola, así que Dani le hizo una seña a Pedro como diciéndole que le siguiera, cuando Dani se levantó todos lo miraban, cada movimiento, cada paso, e hicieron igual con Pedro. Salieron de salón y se dirigieron a la habitación de Dani. Al llegar se sentó en la cama cabizbajo y Pedro se sentó a su lado y le cogió, a Dani simplemente le bastó eso para sentirse menos solo y culpable, toda la claridad, alegría que le proporcionó el consejo de su madre, se había desvanecido, su valor se convirtió en cobardía, prefiriendo no volver a hablar del tema, no quería saber nada de Nadia ni nadie. Dani miró a Pedro agradeciendo su apoyo, se levantó y empezó a empaquetar su ropa, estaba decidido a irse, Pedro intentaba detenerle pero Dani ni lo escuchaba, así que después de un rato intentando que recapacitara, se fue diciendo que pensara bien lo que iba a hacer, cuando de repente apareció Andrea.
Dani, ¿a dónde vas? ¿No me vas a ayudar? -Andrea le preguntó con voz triste, cuando Dani escuchó esa voz paró de meter cosas en la maleta y allí la vio, sentada en su cama, él le contestó:
- No tengo nada que hacer aquí, estas vacaciones solo han sido problemáticas y extrañas quiero salir de este lugar, todo esto tiene que ser un sueño, lo siento por no poder ayudarte más.
- Si esto te está pasando es por algo, no puedes huir, por favor ayúdame, eres el único que puede, por favor no te vayas... -Dani se sentó en la cama y se agarró el pelo, estaba frustrado. No sabía qué hacer, la habitación permaneció en silencio y de repente él contestó...