jueves, 27 de octubre de 2011

Capítulo 12

Pero, cuando llegaron, se dieron cuenta de que era demasiado tarde, ya que Nadia acababa de desaparecer; misteriosamente, había desaparecido. Ella era la única persona que podía respaldar a Dani en lo comentado. Cuando se dieron cuenta de lo sucedido, los dos se quedaron mirándose; Dani se empezó a poner nervioso y le dijo a Pedro:

-Dios, Pedro, ella era la única que podía ayudarme, y ahora ¿cómo le explicaremos esto a los demás, cómo ha pasado esto?

Dani se comía por dentro tantas preguntas que no podía responder ni tenían explicación como muchas otras cosas que le habían sucedido en este tiempo.
Pedro le contestó:

- Bueno, tranquilo, ya verás como todo esto ha sucedido por una razón y, respecto al resto, si preguntan por ella, tú tranquilo y déjamelo a mí, diremos que no sabemos, que nosotros salimos a pasear y hablar.

Estuvieron hablando durante un buen rato, cuando se dieron cuenta era la hora de subir a comer.

Cuando llegaron al albergue y se reunieron todos a comer, todo estaba en silencio, nadie decía nada, lo único que se escuchaba era el sonido de los tenedores y cuchillos raspandoen el plato. Cuando terminaron todos de comer se fueron al salón y cada uno iba su bola, así que Dani le hizo una seña a Pedro como diciéndole que le siguiera, cuando Dani se levantó todos lo miraban, cada movimiento, cada paso, e hicieron igual con Pedro. Salieron de salón y se dirigieron a la habitación de Dani. Al llegar se sentó en la cama cabizbajo y Pedro se sentó a su lado y le cogió, a Dani simplemente le bastó eso para sentirse menos solo y culpable, toda la claridad, alegría que le proporcionó el consejo de su madre, se había desvanecido, su valor se convirtió en cobardía, prefiriendo no volver a hablar del tema, no quería saber nada de Nadia ni nadie. Dani miró a Pedro agradeciendo su apoyo, se levantó y empezó a empaquetar su ropa, estaba decidido a irse, Pedro intentaba detenerle pero Dani ni lo escuchaba, así que después de un rato intentando que recapacitara, se fue diciendo que pensara bien lo que iba a hacer, cuando de repente apareció Andrea.


Dani, ¿a dónde vas? ¿No me vas a ayudar? -Andrea le preguntó con voz triste, cuando Dani escuchó esa voz paró de meter cosas en la maleta y allí la vio, sentada en su cama, él le contestó:
- No tengo nada que hacer aquí, estas vacaciones solo han sido problemáticas y extrañas quiero salir de este lugar, todo esto tiene que ser un sueño, lo siento por no poder ayudarte más.
- Si esto te está pasando es por algo, no puedes huir, por favor ayúdame, eres el único que puede, por favor no te vayas... -Dani se sentó en la cama y se agarró el pelo, estaba frustrado. No sabía qué hacer, la habitación permaneció en silencio y de repente él contestó...

domingo, 9 de octubre de 2011

Capítulo 11

Dani comenzó a relatar todo lo acontecido mientras Nadia iba poniendo cada vez peor cara. Llegado casi al final de la explicación Nadia salió de la habitación aunque nadie se lo impidió ya que estaban demasiado absortos escuchando a Dani. Al acabar, Toni se levantó:

- ¿Crees que estamos todos locos? Esa historia que nos has contado, esa patraña, no puede ser cierta. Me niego.

- Es la verdad, nada más. Os lo he contado porque creo que debéis saberlo y porque confío en vosotros.

- Esto es de locos.

Tras esto, Toni se fue tras pegar un portazo, el resto se quedó mirando a Dani sin saber muy bien que decir. Poco a poco se fueron marchando hasta que solo se quedó Pedro.

- Yo te creo, creo que lo que dices es verdad.

- ¿De verdad? Bueno, al menos eres el único que no me toma por loco.

- Estoy seguro de que los demás te creerían si pudieras darles alguna prueba o enseñárselo o algo... ¿Puedes hacer algo de eso?

- Puff, no sé....Nadia, quizás a ella la crean, aunque no estoy seguro de que quiera colaborar.

-Ha estado actuando muy raro, al igual que tú... Esta situación no me gusta nada.

-Lo primero que vamos a hacer es buscar a Nadia.

Salieron a toda prisa y se dirigieron a la playa, no se pararon cuando pasaron donde estaban sentados los otros, ya habría tiempo para resolver aquello. Ahora lo que les urgía era encontrar a Nadia, porque a Daniel algo le decía que en aquel momento nada bueno podría estar haciendo y un mal presentimiento le hostigaba a darse prisa.

Tras correr durante casi media hora que se les hizo eterna la vieron agachada junto a las rocas y haciendo algo en el suelo. Pero cuando llegaron se dieron cuenta de que era demasiado tarde ya que Nadia acababa de...