sábado, 30 de julio de 2011

Capítulo 7

- ¡Dani, Dani! ¿Estás despierto? No te imaginas a quién nos hemos encontrado en el acantilado.

Pero Dani sí que se lo imaginaba. Demasiado bien.

- Manu y yo nos hemos despertado un poco antes y hemos decidido dar un paseo. Nos hemos alejado un poco más de lo habitual, ¡y allí estaba! ¿No nos dijiste que se había ido?

Aunque lo que él no podía adivinar es que volvería a oír su voz, triste, misteriosa.

- Hola, Dani.

- ¿Nadia? ¿Cómo...? -se interrumpió inmediatamente; acababa de darse cuenta de que los otros no tenían por qué saber qué había ocurrido, y era mejor no levantar sospechas. Intentó ocultar su asombro como pudo.

- Ven un momento, ¿quieres?

Se fijó en ella. La piedra había desaparecido; en su lugar quedaba una cicatriz por la que, seguramente, le habían preguntado. Y no solamente por eso. Ahora, posiblemente sabían que Dani les había mentido, y quién sabía cuántas cosas más. Sin embargo, Manu y Rosa no mostraban señales de enfado. Así que el joven, sin comprender muy bien la situación, la siguió. Salieron de la casa tras despedirse y volvieron al acantilado, esta vez sin acercarse demasiado. Como la otra vez, no hablaron por el camino. Cuando llegaron, Dani iba a empezar a hablar, pero Nadia lo interrumpió.

- Sí, ya me imagino que tienes muchas preguntas. Pero creo que primero merezco yo una explicación.

Dani se quedó estupefacto. No había rastro de ira en su voz. ¿Era un espíritu? No, los otros la habían visto. No podía ser. ¿Cómo había sobrevivido? ¿Por qué no estaba enfadada? Aunque lo cierto es que ella tenía razón: le debía una explicación. Pero, ¿acaso él la tenía? ¿Por qué la empujó? ¿Simplemente por no creerle? Su mente albergaba demasiadas dudas, más de las que podía afrontar. Por lo que simplemente respondió:

- Lo siento.

- ¿Crees que te voy a perdonar tan fácilmente?

El chico empezó a asustarse. El tono de voz de Nadia continuaba siendo totalmente indiferente. No expresaba nada. "Seguro que esta vez seré yo quien caiga por el acantilado, y no sobreviviré. Y lo peor es que a ella le dará igual". Le pareció que Nadia había adivinado sus pensamientos, porque sonrió tímidamente y añadió:

- Está bien, ya lo hablaremos luego. Lo que tenía que contarte es que yo también he conocido a Lucía.

- ¿Qué?

- Sí, fue muy extraño. Yo sentía que estaba muriendo, porque no paraba de manar sangre y cada vez me costaba más respirar. Sin embargo, en mi agonía, vislumbré a una chica que se acercaba hacia mí. Cada vez la veía un poco mejor, pero cuando me alcanzó, no sé cómo, el dolor empezó a remitir, y ella fue desapareciendo. Justo antes de dejar de verla completamente, me susurró algo y te nombró. Por eso he imaginado que era ella. Así que supongo que en esa parte tenías razón tú. Pero no tenías que haberme casi matado por eso, ¿no crees?

Mientras ella hablaba, él vio al espíritu de Lucía acercarse, sonriendo. Se iba volviendo cada vez más etéreo, y lo saludaba con la mano. Se estaba despidiendo.

- Espera... ¿la ves ahora?

- No, pero siento algo. Bueno, más bien lo sentía. Era una efímera sensación de paz. Ya se ha ido, ¿verdad?

Dani asintió levemente. Se sentía bastante aliviado tras la confesión de Nadia, y entonces recordó algo importante.

- ¿Qué les has contado a los otros?

- Les he dicho que quería hablar contigo primero antes de explicarles nada. Creo que he sido demasiado buena contigo... ¡ahora vas a ver! -y con un pequeño empujón lo tiró al suelo, sin hacerle daño. Los dos rieron. Parecía que había tregua, de alguna forma. Al menos por el momento.

Dani le explicó lo que dijo sobre su padre y, juntos, idearon un plan: contarían que, en realidad, su padre no había muerto, sino que tenía una enfermedad grave, pero ya se estaba recuperando, así que ella había podido regresar.

- Espera, eso no tiene mucho sentido -apreció Dani de pronto.- ¿Cómo se van a explicar entonces que estuvieras ahí, en el acantilado? ¿Y la cicatriz?

lunes, 25 de julio de 2011

Capítulo 6

Volvió a ver a Andrea, que estaba sentada de nuevo en la cama. Dani se sentó a su lado y le dijo:

- ¿Sabes, Andrea?, paseando me encontré a otro espíritu; era un niño pequeño, se ahogó hace tiempo y no sé cómo lo hice pero se fue, supongo que a un lugar mejor, en ese momento me sentí como aliviado... Creo que esa es mi misión, el por qué os veo, el porqué de este "sexto sentido", es para quitaros vuestra carga y que podaís iros en paz, sin preocuparos de nada.

Andrea, mientras él le contaba lo que le había ocurrido, escuchaba atenta. Cuando terminó de hablar le contestó:

- Mira, no sé si esa es tu misión o no, porque realmente eres la primera persona con la que hablo después del incidente y lo único que me tranquilizaría para poder irme es comprobar que la persona que me mató y que se llevó a mi hermano está en la cárcel, o que pague por lo que hizo, y que mi hermano esté bien...

En ese momento la habitación se inundó de sentimientos, eran de todo tipo, Dani los sentía todos, se sentía confuso por todo lo ocurrido y lo único que quería era dormir, el problema es que no podía sacarse de la cabeza a Nadia, tenía que ir para ver si veía su espíritu, pero no podía salir tan tarde, por lo que se acostó y cerró los ojos.

Pasó la noche y los leves rayos de sol traspasaban los cristales, llegando a la cara de Dani. Abrió los ojos y se salió al balcón para mirar el paisaje cuando llamaron a su puerta...

lunes, 18 de julio de 2011

Capítulo 5

—No pasa nada, estoy un poco mareado y no he podido dormir bien. Igual estoy enfermo, no os preocupéis.
Acto seguido, Dani salió de la habitación. No sabía qué hacer, puede que debiera ayudar a aquellas almas en pena, pero por otro lado desconocía cómo funcionaba esta extraña habilidad y si tenía algún riesgo. Además, qué dirían sus amigos, podían tomarlo por loco. Necesitaba despejarse; antes de salir les comentó que iba a dar un paseo por la playa a ver si se le pasaba el mareo.
Llevaría caminando una media hora, no estaba seguro, había perdido la noción del tiempo, cuando vio una silueta sentada en la arena y decidió aproximarse hasta ella. Era de noche y no se veía bien pero parecía un niño, cuando se acercó más se dio cuenta de que era otro fantasma. De repente el niño se percató de su presencia y de que podía verlo.
—¿Has venido a jugar con la arena? De noche me encuentro solo y muy poca gente viene a jugar, ¿tú también te sientes solo? —lo miraba con curiosidad, sin duda hacía mucho que no hablaba con nadie.
—¿Sabes qué te pasó? Me refiero a que si sabes como acabaste aquí solo —a Dani le resultaba difícil decirle al niño que estaba muerto, no sabía si él lo sabía e ignoraba la reacción que pudiera tener.
—Vinimos a la playa hace unos años, pero las olas estaban muy altas y mi mamá me dijo que me quedara jugando con la arena, pero yo tenía calor así que me metí en el agua —el niño parecía que se estaba dando cuenta de algo.— El agua me daba muy fuerte y me empecé a hundir, y luego papá se puso a gritar y vi que se llevaban algo envuelto en una manta y lloraban y me dejaron aquí.
—Lo siento mucho, seguro que fue doloroso —se le saltaron las lágrimas, aquel pobre niño estaba allí atrapado... tenía que haber una forma de ayudarlo. Se acercó y le tocó el hombro. De repente sintió la pena del niño y que todo lo que quería era estar con sus padres.—Tus padres se fueron, deberías irte, es la única forma de que seas feliz... de que todo esto acabe.
De repente, la silueta del niño se tornó menos nítida, se desvanecía. Antes de desaparecer vio cómo le sonreía. Dando por terminado el paseo se volvió meditando de camino lo que acababa de ocurrir, de alguna forma el niño al comprender su problema había podido irse. Al llegar ya se habían acostado, de modo que fue a su cuarto, cuando de repente...

domingo, 17 de julio de 2011

Capítulo 4

Dani, cuando vio lo que había debajo de su cama, no se podía creer que podía ver a los muertos.
Lo que vio fue a una chica que murió en esa misma habitación, asesinada por un ladrón que hace años fue a ese mismo albergue.
La chica murió ahorcada por proteger a su hermano menor y, el ladrón, después de matarla y llevarse a su hermano menor, la ocultó debajo de la cama. Dani, cuando la vio allí a la chica, se asustó y se quedó sin habla un buen rato.
Al cabo de un minuto fue con sus amigos para decirles de que no se encontraba bien y que se iba a echar un rato a la cama.
Cuando Dani se encerró en su habitación cerró la puerta con el cerrojo y se sentó en la silla de su escritorio.
Dani se calmó un poco y la chica muerta o espíritu apareció sentada en la cama.
¿Cómo te llamas, espíritu?—preguntó Dani mirando al suelo de su habitación.
—Me llamo Andrea, ¿y tú? —dijo el espíritu, mirando a Dani.
—Yo me llamo Dani, ¿qué hacías debajo de mi cama, es que te habían matado? —miró Dani a Andrea.
—Sí, morí ahorcada por un ladrón que se llevó a mi hermano y todo lo que había en la casa, y luego me dejó debajo de la cama; después, huyó a toda prisa del albergue sin que lo viera nadie —le dijo a Dani mientras lo miraba.
Dani, al oír la historia de Andrea, se sorprendió mucho y le vino a la cabeza la muerte de su querida amiga Nadia.
¿Y cómo es que puedes verme, Dani? —le preguntó.
—Sinceramente, ni yo mismo lo sé, pero por alguna razón tengo este don o este “sexto sentido” para ver a los muertos —le dijo Dani a Andrea con cara de asombro.
—Bueno, puede ser que tengas este don o este “sexto sentido” para poder ayudar a las pobres almas perdidas que hay en este planeta –dijo Andrea mientras se acercaba a Dani.
De repente, cuando Andrea iba a tocar a Dani para ver su rostro para que se animara, Andrea sintió como un alma triste llorosa que estaba encadenada entre el cielo y el inframundo; pero Dani sintió algo también, como si viera lo que sufrió Andrea durante su muerte. Cada uno sentía lo que sentía el otro, pero ellos mismos no sentían lo que tenían dentro y lo que sufrían sus almas.
—¿Qué ha sido eso que he sentido al tocarte? —le preguntó a Dani sorprendida.
—¿Tú también has sentido algo como un gran dolor de muerte?—le dijo Dani a Andrea.
—Yo he sentido cómo tu alma estaba encadenada entre el cielo y el inframundo, como si hubieras hecho algo que nadie supiera—dijo Andrea.
—Pues, Andrea, yo no he sentido eso. Yo he sentido que tú estabas sufriendo tu propia muerte, cuando te estabas muriendo—dijo Dani a Andrea con una cara de asombro y sudores por la frente.
—Vaya, pues cada uno ha sentido lo que sentía el alma del otro, porque, Dani, yo no he podido sentir lo que tú me has dicho, para qué voy a engañarte, no sabía que sentía eso —dijo Andrea asombrada.
Y cuando Andrea le contó a Dani lo que ella había sentido de su alma, Dani de repente recordó que estaba encadenado a la muerte de su mejor amiga Nadia que había dejado allí tirada en el barranco muriéndose poco a poco sin poder hablar por la piedra que tenia atravesándole la tráquea del cuello.
Al caer la noche, Dani salió de su habitación y sus amigos lo vieron con los sudores y algo raro, como si le pasara algo terrible. Todos se pusieron a hacer la cena y se sentaron todos a cenar. Al terminar al cenar y de recoger la mesa se sentaron en el salón a ver la tele y Nico, uno de los que estaba allí sentado al lado de Dani, le preguntó qué le pasaba, y todos los demás se quedaron mirando a Dani también preguntándose entre ellos qué le pasaba. Dani se quedó con la cabeza agachada y dijo a los demás…

sábado, 9 de julio de 2011

Capítulo 3

Pero mientras Nadia corría y pensaba en lo que acababa de suceder, no se daba cuenta de las piedras que había por el camino, así que tropezó y se cayó al suelo.

—Ahhhhhh -gritó Nadia.

—Eso te pasa por ser tan desconfiada, y ahora mismo volverás a la casa de Lucía y te disculparás.

—¡Déjame ya! Si es una broma, empieza a ser pesada. ¡Me he hecho daño en la pierna, no puedo andar!

—¿Que no puedes andar? Verás ahora como andas...

Dani la cogió del brazo hasta ponerla de pie y la empujó con fuerza hacia delante. Nadia tenía la pierna rota así que tal y como se levantó volvió a caer... Pero esa vez por el acantilado.
Dani no se creía el accidente que acababa de ocurrir. Nadia estaba agonizando entre las piedras del acantilado. Una afilada piedra le traspasaba la tráquea y le impedía hablar; pese a eso, estaba viva. ''Nadie puede saber esto, tengo que ocultarlo, ¡iré a la cárcel!"

Dani se despidió de Lucia, que no había presenciado el accidente, y se dirigió a la playa con sus amigos. Cuando Dani llegó a la playa, todos le miraron extrañados haciéndose la misma pregunta... ¿Dónde estaba Nadia?

—Hola chicos —exclamó Dani.

Todos notaban que estaba muy raro. Tenía una cara muy larga, triste y pálida.

—Emm... Esto... ¿Y Nadia? —preguntó un integrante del grupo de amigos.

—Ha recibido una llamada, su padre ha fallecido. Ha tenido que ir corriendo a la estación... Me ha dicho que no quiere recibir llamadas por parte de nadie, que ya os llamará ella.

Todos los chicos se llevaron un gran disgusto. Se dirigieron al albergue, ya eran las 7 de la tarde y tenían que prepararse para cenar.


Cae la noche...

Todos habían olvidado el tema de Nadia, estaban en la habitación jugando una partida de cartas. Nadie se acordaba ya del incidente que había tenido con la muerte de su padre que, en realidad, era su propia muerte.
De repente, cuando a Dani le tocaba robar carta, vio a alguien debajo de su cama. Corriendo, fue a mirar.

—¿Qué hace? —susurró Pedro, un integrante del grupo de amigos.

—Ni idea, está muy raro —dijo otra chica.

Dani se dio cuenta de lo que ocurría. ''Tengo un sexto sentido. Veo a los muertos.'' No podía creer lo que veía debajo de la cama...

martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 2

Siguieron andando durante unos diez minutos. Nadia estaba cada vez más confundida y empezaba a molestarse de que su compañero no le contara el porqué de todo ese misterio. Sin embargo, fue él el que rompió el silencio.

—He conocido a una chica.

—¿Qué? —Nadia se preguntaba por qué habían ido tan lejos para decirle eso... Además, se sentía como vacía por dentro y no sabía exactamente por qué. Dani no le gustaba, de eso estaba casi segura (¿o quizá sí?), pero el hecho de que le contara eso la hacía sentir como si hubiera perdido un buen amigo.

—¿Ves esa cabaña ahí al fondo? Junto al acantilado. Vive ahí... Nos hemos estado viendo estas dos últimas noches... La conocí el primer día, cuando fui a dar una vuelta para descubrir el terreno, ¿recuerdas?

—Dani, esa cabaña tiene pinta de ser poco accesible... —murmuró Nadia entornando los ojos para ver a lo lejos— Además, no parece muy resistente, y mucho menos, habitable.

—Supuse que dirías algo así —Dani parecía de repente algo molesto. La miraba frunciendo el entrecejo—. Verás, ella vive con su madre, y no tienen mucho dinero, eso es todo lo que tienen.

—De acuerdo, sólo pensé que...

—Ven, te la presentaré. Estoy seguro de que te parecerá maja —dijo él con decisión.

—Oye, Dani, no sé si es buena idea, yo...

Pero el muchacho ya había echado a andar en dirección al acantilado, sin escuchar excusas. Nadia volvió una última vez la cabeza antes de echar a correr tras él.

Cuando estaban llegando, el terreno empezó a descender y Nadia confirmó sus sospechas acerca de la viabilidad del terreno.

—Dani, no sé si deberíamos ir por aquí. En serio, ¿por qué no volvemos con los otros?

—No digas tonterías; además, mira, ha venido a recibirnos —sonrió mirando unos metros más abajo.

Nadia miró en la misma dirección esperando ver al fin a la misteriosa muchacha pero no alcanzó a verla.

—¿Dónde? Es que no la v...

- Hola, Lucía.

Silencio. Nadia miró hacia donde él se fijaba y le dedicó una mirada de enojo.

—No me puedo creer que me hayas traído aquí para hacerme una broma ridícula.

Pero Dani no le escuchaba. Dirigía hacia el vacío una mirada perdida.

—Ésta es Nadia. Es la amiga de la que te hablé.

—Dani, estás empezando a asustarme. No tiene ninguna gracia, vámonos de aquí.

—Sólo estamos hablando. ¿De verdad vas a ser tan maleducada y vas a largarte? —le espetó Dani secamente.

Nadia se sentía verdaderamente acobardada ahora.

—Dani, ahí no hay nadie. Es más, voy a irme ahora mismo.

Dani la miró con severidad y le soltó:

—¡Pensé que tú la aceptarías! ¡Sólo porque es diferente decides dejarla de lado! ¡Por eso no quería contar nada a nadie!

Nadia ya tenía suficiente. Se dio la vuelta y empezó a correr a toda velocidad hacia la dirección opuesta, sin mirar atrás. El corazón le latía con mucha fuerza. ¿Qué dirían los otros? Todavía no podía creer lo que acababa de ver.

lunes, 4 de julio de 2011

Capítulo 1

Transcurría una calurosa tarde de agosto. En la playa, un grupo de jóvenes charlaban sentados en la arena, algunos jugaban al voley-playa y otros se estaban dando un baño en el mar.

—Oye, Nadia, pásame la pelota, porfa - dijo uno de los que jugaba.

—Vooy.

Nadia era una chica de pelo claro y largo y ojos marrones, bastante delgada, aunque no demasiado alta. Tenía diecinueve años. Era de las menores del grupo, y sin embargo ella fue quien tuvo la idea de hacer con sus amigos una escapada a la playa durante unos días, para olvidar la rutina por un tiempo. Y lo cierto es que le había salido todo como deseaba.

Ya era la tercera vez que le pedían el balón. Fue a cogerlo y se lo lanzó a Manu, el chico que lo había pedido.

—Toma, a ver si aprendéis a jugar un poco mejor, que siempre se os va fuera.

—Vente tú, a ver si es tan fácil —la retó el otro, aunque sabía que la muchacha no tendría intención de ir. A Nadia no le gustaban ese tipo de deportes. Ella prefería estar un poco en el agua y quedarse después tomando el sol.

Todo el grupo estaba muy a gusto allí. Les había encantado la idea de Nadia; tenían muchas ganas de despejarse. Sin embargo, había un chico que no parecía estar pasándolo tan bien. Era como si estuviera nervioso por alguna razón. La chica se dio cuenta y se acercó a él.

—¿Qué te pasa, Dani?

Tardó un poco en contestar.

—¿Eh? ¿A mí? Nada, nada... oye, espera —se levantó de un salto.

—¿Qué?

De repente, se le veía mucho más calmado, como si acabara de encontrar la solución de un problema importante.

—¿Puedes venir conmigo un momento?

A Nadia le sorprendió aquella pregunta.

—Eh... vale, como quieras.

Lo miró. Dani era solo dos meses mayor que ella; era alto, moreno y de ojos verdes. Además, tenía un toque divertido que Nadia no sabía explicar muy bien, pero lo que tenía claro es que era muy simpático. Aunque últimamente estaba más callado que de costumbre. No obstante, acababa de mostrarle una de las sonrisas más sinceras que había visto nunca. Tras unos segundos, ella también se levantó y lo siguió. Parecía que simplemente quería dar un paseo por la playa. ¿Por qué la habría llamado a ella? Y ¿para qué? Todos en el grupo sabían de sobra que la joven no buscaba ningún tipo de compromiso ni nada parecido desde el fracaso de su última y única relación. Aunque quizá no fuera eso... Quién sabe. A lo mejor había sido casualidad, porque ella fue quien se había acercado a preguntarle. La verdad es que no lograba intuir sus intenciones.

Al principio no hablaban de nada, pero poco después Dani comenzó a alejarse lentamente de la playa.

—¿Adónde me llevas?

—Ya lo verás, todo a su tiempo.

Nadia cada vez entendía menos de todo esto.

—¿No me vas a contar nada?

—Todavía no. Ten un poco de paciencia, ¿vale?

Finalmente se resignó y continuó caminando a su lado por la arena, cada vez más lejos del mar. ¡Qué misterioso! ¿Qué querría contarle?

Mientras, unos cientos de metros atrás...

—¡Ey, deja de echarme arena, estoy intentando descansar un rato!

—Pues claro, así descansas más tapadita.

- Uy, ¿dónde están Nadia y Dani?

—Hace nada se han ido por allí.

—¡Buf! A saber lo que estarán haciendo... seguro que están... -intervino otro. No terminó la frase. No era necesario. Todos empezaron a reírse, dando rienda suelta a su imaginación.

Que se dieran ese tipo de situaciones en el grupo era habitual. Ya estaban acostumbrados, pero siempre era divertido aventurar las nuevas parejas antes de que se formaran.

—Qué dices, ya sabes que Nadia no es así -intentó defenderla una de sus mejores amigas—. Después de lo que le ocurrió...

—Bueno, bueno, eso ya lo veremos —respondió Manu entre las risas de todos.

—Oye, pero ¿vosotros no habéis visto a Dani un poco raro estos días?

—Puede ser. ¡Seguro que es por eso entonces! —siguió otra con la broma.

Lo que ninguno de ellos sabía es que el propósito de Daniel no tenía que ver en absoluto con sus impuros pensamientos.

viernes, 1 de julio de 2011

Comienza la aventura

Bueno, aquí tenéis el blog para escribir la historia colectiva de la que llevo hablando unos días. Como ya sabéis, os he juntado a unos cuantos para intentar hacer realidad este pequeño proyecto que tenía en mente desde hacía varios meses pero que por diversos motivos se quedó aparcado, y ahora ha vuelto a salir a la superficie.

Lo primero que tenemos que hacer antes de comenzar es decidir los turnos. Sobre todo, quién empieza; lo demás si queréis lo echamos a suertes (incluso se puede decidir aleatoriamente quién empieza si nadie quiere en particular). Y os dejo unas pequeñas reglitas muy sencillas:
Para expresar lo que los personajes dicen en estilo directo (la conversación literal) se escribe un guión, sería algo así:
Y X dijo:
—¡Tengo ganas de comenzar con esto ya!
Si queremos expresar lo que un personaje piensa lo escribiremos entre comillas, algo así:
Y X pensó: "El aburrimiento es muy malo..."
Puede parecer una tontería, pero ya me ha ocurrido que la gente empieza a escribir como quiere y se lía mucho, así que lo pongo claro desde el principio para que no haya confusiones. También os pido que escribáis lo mejor posible en lo que se refiere a la ortografía, aunque igualmente puedo revisarlo pero me ahorraríais bastante tarea. Gracias por adelantado (sé que a alguno le cuesta).

Otra cosa, si queréis comentar algo que no entre dentro de la propia historia hacedlo en los comentarios, no en entradas. Esta entrada será la única que no contenga una parte de la historia. Iré editando para colocar los turnos y demás cosas que se me vayan pasando por la cabeza.

Una última cosa: he pensado que cada persona tendría un límite de cinco días desde que la anterior publicó para escribir su parte cuando sea su turno y, si se sobrepasa, le tocaría a la persona siguiente. Esto es para que no se quede muerto si alguien se retrasa mucho. ¿Os parece bien la cantidad de días o la cambiamos?

Bueno, por ahora creo que ya está. Tenéis que darme una dirección de correo para que os invite y podáis publicar en el blog. Ya queda menos para empezar :)